El Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) ha desarrollado el nuevo patrón CIVAC 19, tolerante al virus de la tristeza en plantaciones intensivas. Este híbrido de mandarino Cleopatra × Poncirus trifoliata se incorpora al catálogo de materiales vegetales obtenidos dentro de su programa de mejora de patrones de cítricos, orientado a fortalecer la competitividad, sostenibilidad y modernización del sector citrícola.

El programa de mejora genética de patrones del IVIA tiene como finalidad la obtención de nuevos patrones híbridos con mayor tolerancia a enfermedades y estreses abióticos, capaces de incrementar la productividad y la calidad de la fruta, al tiempo que reducen los costes de cultivo. A lo largo de las últimas décadas, este programa ha permitido la comercialización de cinco nuevos patrones, entre los que destacan Forner-Alcaide 5, uno de los más utilizados en España, y Forner-Alcaide 517, un patrón semienanizante adaptado a sistemas de cultivo intensivos que ha contribuido significativamente a reducir los costes de producción y facilitar la mecanización de las labores agrícolas.

En este contexto, CIVAC 19 constituye un nuevo avance en la investigación del IVIA. Desarrollado dentro del marco de colaboración con Agromillora Iberia S.L., este patrón es tolerante al virus de la tristeza (CTV) y presenta buena respuesta frente a la clorosis férrica, además de una tolerancia media a la salinidad y a la asfixia radical.

Desde el punto de vista agronómico, destaca por su efecto semienanizante, que reduce significativamente el tamaño de los árboles, alcanzando entre 1,5 y 2 metros de altura. Esta característica lo hace especialmente indicado para plantaciones intensivas y sistemas de recolección mecanizada, una demanda creciente del sector citrícola orientado a optimizar recursos y mejorar la eficiencia productiva.

Precisamente, el virus de la tristeza fue el patógeno que propició la puesta en marcha del Programa de Mejora Sanitaria de Cítricos, del que se acaba de celebrar su 50 aniversario. Desde los años sesenta, la citricultura española atravesaba una grave crisis a causa de esta enfermedad que provocó la muerte de millones de árboles injertados sobre naranjo amargo, que era el patrón que se usaba de forma generalizada en aquella época. Para resolver esta situación, se inició en 1975 el Programa de Mejora Sanitaria de Cítricos, basado en la entonces nueva técnica del microinjerto de ápices caulinares in vitro. Este programa ha permitido obtener más de 800 variedades sanas que los viveros han usado para producir más de 200 millones de plantones certificados que han transformado por completo el panorama varietal español y han permitido la reconversión total de la citricultura.