Desde los años sesenta, la citricultura española atravesaba una grave crisis a causa de la tristeza, virus que estaba causando la muerte de millones de árboles injertados sobre naranjo amargo, que era el patrón que se usaba de forma generalizada en aquella época. Para resolver esta situación, se inició en 1975 el Programa de Mejora Sanitaria de Cítricos, basado en la entonces nueva técnica del microinjerto de ápices caulinares in vitro. Este programa ha permitido obtener más de 800 variedades sanas que los viveros han usado para producir más de 200 millones de plantones certificados que han transformado por completo el panorama varietal español y han permitido la reconversión total de la citricultura.

Para atajar el avance de la tristeza, que entre 1962 y 1968 causó la muerte de 40 millones de árboles, se hizo obligatorio el uso de patrones tolerantes a esta enfermedad, pero pronto se comprobó que otras virosis ampliamente difundidas también causaban graves daños tanto en las variedades como en los patrones tolerantes al virus, lo que ponía en jaque a la industria citrícola y podía causar un grave desastre socioeconómico.

Fue en esa época cuando, gracias al investigador Luis Navarro, se desarrolló la técnica pionera del microinjerto in vitro, que permitió obtener por primera vez plantas de cítricos libres de todos los patógenos conocidos. Este avance fue el germen del Programa de Mejora Sanitaria de Variedades de Cítricos del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (entonces, Centro Regional de Investigación y Desarrollo Agrario de Levante, perteneciente al INIA), cuyo objetivo consistía en generar material vegetal sano de todas las variedades y ponerlo a disposición de los agricultores a través de los viveros. Se trató de un programa totalmente innovador para su tiempo, ya que fue la primera iniciativa a nivel mundial en aplicar técnicas de cultivo in vitro para conseguir plantas libres de patógenos en una especie frutal. Desde entonces se han comercializado cerca de 200 millones de plantones certificados y se ha transformado por completo el panorama varietal español.

Para conmemorar el 50 aniversario de este programa, el IVIA organizó una jornada que contó con Luis Navarro como principal protagonista. El Profesor de Investigación del IVIA, donde trabajó durante 42 años y llegó a dirigir, repasó todos los pasos que se dieron hasta culminar con la puesta a punto del programa, y recordó a todas las personas que contribuyeron a que fuera posible. “El microinjerto de ápices caulinares in vitro y su aplicación en el programa de mejora sanitaria es el desarrollo científico de los últimos cincuenta años que ha tenido un mayor impacto socioeconómico en la agricultura española”, aseguró Navarro.

El microinjerto de ápices caulinares in vitro es el desarrollo científico de los últimos 50 años que ha tenido un mayor impacto socioeconómico en la agricultura española

“Los beneficios son incuestionables. Disponemos de una colección de germoplasma de más de 800 genotipos de cítricos sanos, con genotipos esenciales para programas de mejora genética y otras áreas de investigación. Las plantas sanas son entre un 10% y un 25% más productivas y la fruta es de mejor calidad. Además, se ha controlado la dispersión de enfermedades locales y se ha evitado la entrada de enfermedades de cuarentena”, afirmó el actual director del IVIA, Alejandro Tena, que explicó que esta jornada “sirve como tributo a medio siglo de investigación, colaboración y transferencia tecnológica, y además como espacio de reflexión sobre el futuro. En un contexto de cambio climático y globalización, garantizar la sanidad vegetal y la biodiversidad genética es ahora más que nunca un reto clave para la sostenibilidad y competitividad de la citricultura española”. Tena reforzó la idea de que el impacto económico que ha supuesto este programa para la agricultura española es altamente relevante, “ya que ha permitido la renovación de nuestra citricultura sin comprometer la sanidad”.

La jornada conmemorativa también contó con la participación de investigadores del instituto, especialistas de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, así como representantes de la Agrupación de Viveristas de Agres S.A. (AVASA).

En la inauguración, el secretario autonómico de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Vicente Tejedo, destacó “el alto impacto que ha tenido el Programa de Mejora Sanitaria de Cítricos del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias en la sanidad vegetal y en la competitividad del sector citrícola”. Tejedo subrayó que “este aniversario representa la celebración de un éxito colectivo, fruto del trabajo conjunto de científicos, viveristas, agricultores e instituciones públicas que, gracias a una visión estratégica y a una cooperación ejemplar, han situado a nuestro país a la vanguardia mundial en sanidad vegetal de cítricos”.