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 “El verde urbano es un activo de salud pública y no un gasto ornamental”

Emilio Martí Monzonís, presidente del COITAVC, habla sobre el Foro de BioProtección Vegetal

El Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados de Valencia y Castellón (COITAVC) vuelve a trasladar su Foro de BioProtección Vegetal a Iberflora: la próxima edición se celebrará el 7 de octubre en el Salón de Actos del Foro Norte de Feria Valencia, con el título Hablemos de Sanidad Vegetal en Espacios Verdes Urbanos. Un tema sobre el que tiene mucho que decir el presidente del COITAVC, Emilio Martí Monzonís: completó su formación como ingeniero técnico agrícola, ingeniero forestal e ingeniero ambiental con varios másters en Ecología Urbana e Infraestructura Verde, Paisajismo y Gestión y Mantenimiento del Arbolado Urbano. Acumula más de treinta años de experiencia docente en certificados de profesionalidad de las ramas de jardinería y paisajismo y de trabajos forestales, y otros tantos dedicados a la redacción de proyectos de jardinería y paisajismo y al asesoramiento en gestión y mantenimiento de espacios verdes. Su trayectoria combina el rigor técnico agronómico con una concepción del verde urbano como infraestructura viva al servicio de la salud y la calidad de vida de las personas.

Este año, el Foro de BioProtección Vegetal pone el foco en la salud de los espacios verdes urbanos. ¿Por qué han elegido este tema y qué relevancia tiene en el contexto actual?

Porque es donde vive la gente. Hoy cerca del 80% de la población española reside en entornos urbanos, y ese dato lo cambia todo. Durante décadas hemos tratado la sanidad vegetal como un asunto casi exclusivamente agrícola, ligado a la producción, y sin embargo la vegetación de una plaza o el arbolado de una avenida cumplen funciones que afectan directamente a la salud de miles de personas cada día. La pandemia fue un punto de inflexión: de golpe todos entendimos lo que significa no poder salir a un parque.

Desde el COITAV (Colegio Oficial de Ingenieros T. Agrícolas y Graduados de Valencia y Castellón) queríamos poner el foco justo ahí, en un ámbito que dispone de muchas menos herramientas de control que la agricultura convencional y que, además, se gestiona a pie de calle, entre viandantes, niños y mascotas. Hablar de sanidad vegetal en la ciudad es, en el fondo, hablar de calidad de vida, y creo que ha llegado el momento de decirlo con claridad.

Se celebra, por tercera vez, en el marco de Iberflora. ¿Qué aporta trasladar a Feria Valencia el Foro?

Iberflora es el gran punto de encuentro del sector verde en el sur de Europa: vivero, paisajismo, jardinería, tecnología, administración… están todos. Llevar el Foro a ese escenario, y hacerlo ya por tercera vez, significa sacar la ciencia del ámbito académico y sentarla en la misma mesa que el mercado y la gestión real.

A mí, que llevo más de treinta años en esto, lo que más me interesa es precisamente esa conexión: que el investigador que trabaja con un nematodo entomopatógeno coincida con el técnico municipal que tiene el problema en su parque y con la empresa capaz de fabricar la solución. Además, hacerlo en Valencia tiene un valor añadido en un momento en que la ciudad ha apostado con fuerza por su infraestructura verde. Feria Valencia aporta al Foro visibilidad, público profesional y ese ambiente de sector que ninguna jornada aislada consigue reunir.

Hablar de sanidad vegetal en la ciudad es hablar de calidad de vida

El lema del foro relaciona la salud de las plantas con la calidad de vida de las personas. ¿Hasta qué punto unos árboles y jardines bien gestionados repercuten en la salud y el bienestar de la ciudadanía?

Muchísimo, y cada vez lo respaldan más estudios. Un arbolado bien gestionado regula la temperatura y mitiga la isla de calor urbana —algo nada menor en nuestras ciudades mediterráneas—, filtra partículas y contaminantes, fija CO₂, favorece la actividad física y tiene un efecto probado sobre la salud mental y la cohesión social.

Pero subrayo lo de bien gestionado, porque ahí está la clave y es donde entra nuestro trabajo. Un árbol enfermo, mal elegido o mal mantenido deja de ser un beneficio y se convierte en un problema: riesgo de caída, plagas que se dispersan, alergias, gasto público. En treinta años he visto muchas plantaciones bienintencionadas que veinte años después son un quebradero de cabeza porque no hubo criterio técnico detrás. La infraestructura verde presta servicios reales, pero solo si se planifica y se cuida con conocimiento; lo contrario es decoración, y la decoración a veces sale muy cara.

La normativa limita cada vez más el uso de productos fitosanitarios en entornos urbanos. ¿Qué alternativas existen hoy para gestionar plagas y enfermedades de forma eficaz y sostenible?

El marco lo da la Gestión Integrada de Plagas, obligatoria en España desde el Real Decreto 1311/2012, que sitúa el control químico como último recurso y no como primera opción. A partir de ahí, la caja de herramientas es más amplia de lo que a veces se piensa: control biológico por suelta o por conservación —los nematodos entomopatógenos frente al tigre del plátano son un buen ejemplo—, Bacillus thuringiensis y endoterapia para la procesionaria, trampeo con feromonas, bioplaguicidas a base de microorganismos, buenas prácticas culturales y algo tan básico y tan olvidado como elegir la especie adecuada y diversificar para no crear monocultivos urbanos. Ahora bien, seamos honestos: esa caja de herramientas todavía es corta. La retirada progresiva de sustancias activas y la falta de productos autorizados específicamente para espacios verdes dejan al gestor con pocas opciones legales para determinados problemas. Necesitamos más investigación y, sobre todo, agilizar el registro de los productos de biocontrol. La voluntad sostenible existe; lo que muchas veces falta son herramientas homologadas para llevarla a la práctica.

¿Cuáles son actualmente los principales retos fitosanitarios a los que se enfrentan los municipios y los gestores de parques y jardines?

Yo destacaría cuatro. El primero, la falta de soluciones autorizadas que acabo de mencionar: el técnico municipal quiere hacer las cosas bien, pero muchas veces no encuentra un producto legal para el problema que tiene delante. El segundo, la presión creciente de plagas y enfermedades sobre la vegetación urbana, que nos preocupa especialmente por el abanico de especies ornamentales al que puede afectar. El tercero, la escasez de recursos: muchos ayuntamientos, sobre todo los pequeños, no cuentan con un técnico competente ni con presupuesto estable para el mantenimiento, y sin diagnóstico ni planificación no hay gestión posible. Y el cuarto, la baja diversidad de nuestro patrimonio arbóreo, heredado en buena parte como monocultivos que hoy son un blanco fácil. Son retos técnicos, pero también, y sobre todo, de gestión y de recursos.

El técnico municipal quiere hacer las cosas bien, pero muchas veces no encuentra un producto legal para el problema que tiene delante

El cambio climático está modificando el comportamiento de muchas plagas y enfermedades. ¿Están preparadas nuestras ciudades para afrontar este nuevo escenario?

Con sinceridad: algunas empiezan a estarlo y muchas todavía no. El cambio climático está alterando el comportamiento de las plagas de forma muy tangible: ciclos más largos, más generaciones al año, expansión hacia zonas donde antes no había problemas y unos árboles sometidos a estrés hídrico y térmico que están mucho más expuestos, porque un ejemplar debilitado es un ejemplar vulnerable. A eso se suma la llegada continua de especies exóticas invasoras. ¿Estamos preparados? Depende de dónde miremos. Hay ciudades que están haciendo un trabajo serio de adaptación —revisando su paleta vegetal hacia especies mediterráneas más resilientes, diversificando, montando sistemas de vigilancia— y otras que van muy por detrás. Lo que no podemos permitirnos es ir siempre a remolque del problema, apagando fuegos. La prevención y la planificación son más baratas que la emergencia siempre, pero exigen anticipación y voluntad política.

¿Qué papel desempeñan los ingenieros técnicos agrícolas en el diseño y mantenimiento de unas infraestructuras verdes más resilientes y sostenibles?

Un papel central, y lo digo sin corporativismo. La infraestructura verde no se improvisa: hay que elegir la especie adecuada para cada emplazamiento, conocer el suelo, diseñar pensando en el árbol adulto y no solo en el que se planta, aplicar la gestión integrada, hacer el seguimiento fitosanitario, inventariar y valorar el arbolado, diagnosticar cuando algo falla y dirigir las actuaciones. Todo eso es ingeniería agrícola. Somos los profesionales con la formación agronómica para que ese verde funcione de verdad y no quede en un catálogo de buenas intenciones. Llevo más de treinta años defendiendo que un árbol en la ciudad es infraestructura viva, no mobiliario urbano, y que detrás de cada plantación bien hecha hay —o debería haber— un criterio técnico. Reivindicar ese papel, y que las administraciones lo incorporen a su estructura, es una de las razones de ser Colegiado.

Después de varias ediciones del Foro de BioProtección Vegetal, ¿cree que la sociedad y las administraciones valoran hoy más la importancia de la sanidad vegetal en las ciudades que hace unos años? ¿Qué queda por hacer?

Sí, se valora más que hace unos años, sin duda. La conciencia ambiental, la experiencia de la pandemia y foros como este han ayudado a que la sociedad y muchas administraciones entiendan que el verde urbano es un activo de salud pública y no un gasto ornamental. Ese cambio de mirada es real y me alegra. Pero entre el discurso y la práctica sigue habiendo distancia. ¿Qué queda por hacer? Profesionalizar de verdad la gestión del verde municipal, con técnicos competentes y presupuestos estables; agilizar el registro de productos de biocontrol para que la sostenibilidad no se quede en buena intención; seguir invirtiendo en investigación aplicada; y formar, tanto a los profesionales como a una ciudadanía que debe entender que un árbol es un ser vivo que necesita cuidados. Vamos por buen camino, pero queda trabajo. Precisamente para eso seguimos organizando este foro año tras año.

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