La detección del virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos (CYVCV) en la provincia de Alicante afecta, por el momento, a diez plantaciones jóvenes de limoneros de la Vega Baja. El brote abarca una superficie total de 22 hectáreas y supondrá la destrucción de unos 8.000 árboles.
Esta semana, el Servicio de Sanidad Vegetal ya ha procedido al arranque de limoneros en las dos primeras parcelas afectadas, según lo establecido en la resolución que declara la utilidad pública de la lucha contra este patógeno para proteger el sector del limón en las comarcas alicantinas que concentran su producción: la Vega Baja y el Baix Vinalopó. A diferencia del resto de comarcas de la Comunidad Valenciana, en ambas se debe proceder a la destrucción de los vegetales hospedante del virus en las parcelas afectadas. Una medida que no ha tomado la Región de Murcia, lo que ha motivado las críticas de AILIMPO, organización interprofesional del limón y el pomelo.
Para determinar la dimensión real del brote, la Conselleria de Agricultura ha puesto en marcha un ambicioso plan de prospecciones en cerca de quinientos recintos identificados como nuevas plantaciones en el sur de Alicante. Actualmente, los técnicos ya han inspeccionado y muestreado más de doscientas parcelas, y prevén concluir la mayoría durante el mes de junio. Ante el impacto económico que suponen estas medidas de erradicación, la administración autonómica está preparando una orden específica de indemnizaciones para los afectados por el virus, y ya ha publicado otra orden de ayudas a la inversión y modernización de explotaciones, a la que podrán acogerse aquellos propietarios que necesiten realizar nuevas plantaciones tras los arranques obligatorios.














