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La araña roja castiga a los cítricos de Castellón

El clementino y el limonero son particularmente sensibles al ataque de Tetranychus urticae

La provincia de Castellón está registrando este año “proliferaciones anormalmente altas y daños tempranos” causados por la araña roja (Tetranychus urticae), según el Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana. Aunque este ácaro fitófago es una especie común en las zonas de clima mediterráneo, su incidencia ha ido en aumento en las últimas décadas hasta consolidarse como una de las plagas principales en esta provincia, una situación que ha generado una gran preocupación en el sector citrícola. El clementino y el limonero muestran una sensibilidad mucho mayor a estos ataques que otras variedades.

Los daños provocados por este ácaro reducen la capacidad fotosintética de los árboles, debilitan las plantaciones y provocan una importante depreciación comercial de la fruta. El repunte actual no responde a una única causa, según los expertos. Entre los factores determinantes se encuentran las condiciones climáticas de altas temperaturas y ambiente seco, que permiten al ácaro completar una generación en apenas diez días, facilitando reinfestaciones rápidas incluso en parcelas aparentemente controladas. A esto se suman otros elementos, como el posible desarrollo de resistencias a los acaricidas, la baja eficacia de algunos tratamientos por un mojado insuficiente del envés de las hojas, el estrés hídrico de los árboles y el impacto de tratamientos previos contra otras especies que pueden haber mermado la fauna auxiliar.

Para gestionar esta amenaza, el Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) han publicado una serie de recomendaciones basadas en la gestión integrada de plagas, cuyo primer pilar es el seguimiento constante mediante muestreos semanales o quincenales entre julio y octubre.

El tratamiento químico no debe ser arbitrario ni basarse únicamente en la presencia de hojas sintomáticas; solo está justificado cuando se superan simultáneamente los umbrales de intervención, establecidos en más del 54% de aros de muestreo ocupados y más del 22% de hojas sintomáticas con presencia de araña viva.

La estrategia de control pone un énfasis especial en el fomento del control biológico y las medidas preventivas. Se recomienda proteger a los ácaros fitoseidos y otros insectos depredadores naturales que habitan de forma espontánea en las colonias de araña roja, evitando aplicaciones químicas indiscriminadas que destruyan estas poblaciones beneficiosas. Asimismo, se propone la siembra de Festuca entre las líneas del cultivo para elevar los niveles de fitoseidos en la parcela, además de mantener un riego regular que prevenga el estrés hídrico y una fertilización equilibrada y una copa que permita la penetración del tratamiento.

Reducir el polvo y conservar, cuando sea posible, la brotación de verano, son otras medidas recomendadas por Sanidad Vegetal y el IVIA. Conviene, además, revisar el historial de tratamientos contra cotonet y trips y elegir, entre las opciones disponibles, los programas de menor impacto sobre la fauna auxiliar. En los casos donde el tratamiento químico sea inevitable, se deben utilizar productos fitosanitarios autorizados, como el aceite de naranja, el aceite de parafina, el azufre o el hexitiazox, entre otros. Resulta fundamental alternar materias activas con distinto modo de acción para evitar que la araña roja desarrolle resistencias, así como asegurar una técnica de aplicación impecable: los equipos deben estar correctamente calibrados y utilizar boquillas de baja deriva para garantizar una cobertura total de la copa que alcance eficazmente el envés de las hojas, donde el ácaro se refugia bajo abundantes hilos de seda.

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