NEIKER organizó una jornada en su finca de Iturrieta (Álava) para presentar sus últimas investigaciones agronómicas y evaluar el potencial de nuevas herramientas tecnológicas en el cultivo de la patata de siembra, muy condicionado por la presencia de plagas y enfermedades y por factores relacionados con la nutrición y el manejo de los recursos.
Durante la visita a los campos de ensayo, el centro tecnológico detalló las líneas orientadas a resolver las principales amenazas sanitarias del cultivo. Entre ellas, el estudio del virus Y de la patata (PVY), que puede transmitirse a través de insectos y afectar al material de siembra. Para reducir su transmisión, se evalúa la eficacia de repelentes y productos de origen biológico.
Asimismo, se expusieron las estrategias de control desarrolladas contra el alfilerillo o gusano de alambre. “Sus larvas pueden producir perforaciones en las patatas, por lo que comparamos diferentes estrategias de control y analizamos su efecto a partir del seguimiento de estos organismos y de los daños observados en los tubérculos”, explica Amaia Ortiz, responsable del Departamento de Producción y Protección Vegetal de NEIKER.
Para reducir el impacto de enfermedades fúngicas graves como el mildiu y la alternaria, el centro combina la observación directa de la planta con el uso de modelos meteorológicos predictivos. Este sistema permite ajustar la aplicación de los tratamientos a los momentos de riesgo real, evitando intervenciones preventivas innecesarias y favoreciendo una protección más precisa de la parcela.
La segunda parte de la jornada técnica estuvo protagonizada por el proyecto DRONSafe, en el que participan NEIKER y UAGA, y consistió en una demostración práctica de vuelo de drones. Estos ensayos, de carácter experimental debido a que la normativa actual no permite el uso de drones para la aplicación de productos fitosanitarios, se centran en evaluar la dispersión de los productos fuera de las zonas tratadas, su eficiencia y otras implicaciones asociadas a este tipo de aplicaciones. La incorporación de estas tecnologías de precisión pretende contribuir a mejorar la seguridad, reducir la exposición durante los tratamientos y avanzar hacia una agricultura más eficiente y sostenible. Entre los aspectos que se analizan se encuentra la deriva -el desplazamiento involuntario de las gotas pulverizadas fuera de la zona objetivo-, así como la exposición del personal operador y del medioambiente durante las distintas fases del tratamiento. “Esta información resultará imprescindible para la autorización definitiva de este sistema de aplicación en el futuro”, explica Edurne Basterra, presidenta de UAGA, “ya que permitirá desarrollar una metodología para evaluar sus posibles efectos sobre las personas y el entorno y contribuirá a conocer las condiciones en las que podrían realizarse este tipo de aplicaciones”.
La información de DRONsafe resultará imprescindible para la autorización definitiva de este sistema de aplicación
El proyecto DRONsafe está coordinado por la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas y toman parte también el Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario, la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas – Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, la Asociación Valenciana de Agricultores, la Unión Agroganadera de Álava, la Bodega Cuatro Rayas Sociedad Cooperativa Agroalimentaria y Field Trials Services, S.L. Además, están subcontratados los servicios técnicos de NEIKER, la Fundación de Investigación de la Universidad de Sevilla y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias.
Más allá de la sanidad vegetal, el manejo agronómico requiere estrategias que fortalezcan el ciclo biológico del cultivo. En este ámbito, las pruebas en Iturrieta evalúan la aplicación de bioestimulantes para analizar su efecto en el desarrollo vegetal, en el rendimiento general y en la evolución de la microbiota del suelo, esencial para mantener la fertilidad de la tierra a largo plazo.
En paralelo, en las variedades de patata Agria y Edurne se comparan diferentes dosis y momentos de aplicación de nitrógeno con el fin de optimizar el aprovechamiento de este nutriente y reducir sus pérdidas en el entorno.
Los trabajos abarcan también la fase final del cultivo mediante el estudio de diferentes métodos de desecación de la planta. “En la producción de patata de siembra, esta operación permite detener el crecimiento vegetativo en el momento adecuado y preparar la cosecha, pudiendo evaluar el impacto de cada técnica en el tamaño y estado sanitario final del tubérculo”, afirma Ortiz.
Las investigaciones presentadas durante esta jornada se desarrollan a mil metros de altitud y forman parte de las líneas de acción del Plan Sectorial de la patata de consumo y siembra en Euskadi. Mediante estos ensayos, la entidad dependiente del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco busca generar conocimiento científico transferible que permita al sector anticiparse a diferentes escenarios climáticos y adoptar herramientas tecnológicas evaluadas previamente en condiciones reales.















