El 4 y 5 de noviembre, Phytolivo reunirá en Antequera a técnicos, asesores, investigadores, responsables de la Administración y empresas para analizar los principales desafíos que condicionan el presente y el futuro del olivar. Su director científico-técnico, Manuel Ruiz Torres, de la Unidad de Entomología del Laboratorio de Producción y Sanidad Vegetal de Jaén, está convencido de que este encuentro permitirá actualizar conocimientos a los asistentes, y proporcionará a los agricultores profesionales y técnicos el acceso a innovaciones para tener una buena cosecha.
El lema de Phytolivo encuentro habla de una “Fitosanidad en cambio”. ¿Cuáles son los factores principales que están tensionando el cultivo del olivo hoy en día hasta obligarlo a esta profunda transformación?
Los factores que están tensionando el cultivo del olivo son de diferente naturaleza. Por un lado, están los factores climáticos, con un incremento de las temperaturas que da lugar a otoños e inviernos más suaves y a mayor número de días con calor extremo. También hay factores normativos, como la situación de fuerte disminución de materias activas autorizadas para el cultivo en Europa. Otro factor que debe mencionarse está en relación con el escaso relevo generacional entre el olivarero, con todas las consecuencias que ello acarrea, entre las que destaco, en el ámbito de la sanidad vegetal, la lentitud en actualizar nuevos conocimientos e incorporar nuevas tecnologías. Por último, el sempiterno problema del precio del aceite, que no acaba de encauzarse porque muchas veces no responde a las leyes del mercado.
Afirma que, en el contexto actual, “el tener cosecha o no va a depender de una mínima ventaja”. ¿De qué manera Phytolivo puede proporcionar esa ventaja competitiva a un agricultor o técnico?
Cuando el cultivo se encuentra en un marco óptimo, puede decirse que la probabilidad de tener una buena cosecha es alta. Sin embargo, cuando el cultivo en su conjunto se encuentra fuera de esa situación óptima, en una posición muy tensionada, la probabilidad de tener una buena cosecha disminuye sensiblemente porque hay muchos factores que actúan en contra. Por tanto, en muchas ocasiones, tener o no tener cosecha va a depender de esa mínima ventaja que se le pueda proporcionar al cultivo.
En este sentido, en foros de transferencia de conocimiento y tecnología, como Phytolivo, se ofrece la posibilidad de realizar una actualización de conocimiento por parte agricultores profesionales y técnicos que permitirá el acceso a innovaciones que pueden proporcionar esa ventaja.
Uno de los ejes centrales del Encuentro es pasar del tradicional efecto de choque al efecto acumulativo y la prevención. ¿Por qué es este cambio de paradigma vital para la sostenibilidad económica de las fincas?
El efecto de choque es una manera de referirse a una forma de actuar frente a los ataques de plagas y enfermedades basado en el uso casi exclusivo de métodos de control químico, los tratamientos insecticidas, fungicidas y herbicidas con formulados de materias activas, que todos utilizan. Sin embargo, la nueva situación de plagas y enfermedades que empieza a producirse en el cultivo del olivo, unida a la cada vez más disminuida cantidad de materias activas autorizadas y a la necesidad de frenar el deterioro ambiental asociado al cultivo, hacen que sea necesario plantearse el uso de otros métodos de control, como los biológicos y los biotecnológicos, que no funcionan de manera rápida y directa, como ocurre con las sustancias químicas, sino de manera más lenta e indirecta, que denomino de forma genérica efecto acumulativo, preventivo y sinérgico. Pasar de uno a otro supone un doble reto: apertura de mente para dar cabida a otras formas de hacer las cosas y un desarrollo tecnológico de los bioinsumos más rápido. Si no se adopta este nuevo enfoque para gestionar la sanidad vegetal del cultivo, el impacto económico de las plagas y enfermedades será mayor, porque el efecto de choque puede no ser suficiente.
Si no adoptamos un nuevo enfoque para gestionar la sanidad vegetal del olivo, el impacto económico será mayor
¿Cómo debe evolucionar el perfil del técnico para liderar este cambio de modelo productivo?
Los técnicos y técnicas son una pieza fundamental en el engranaje de este cambio, porque son los que tienen que dar las soluciones con las nuevas herramientas y enfoques que van apareciendo. Al técnico se le pide lo que siempre se le ha pedido: un espíritu despierto y una mente ágil y abierta para adquirir las nuevas perspectivas, conocimientos y desarrollos tecnológicos que van apareciendo. Ahora más que nunca, el asesoramiento técnico debe liderar el cambio.
En el programa de Phytolivo se abordarán explosiones de plagas como el algodoncillo y la llegada de nuevas amenazas como Acutaspis paulista. ¿Cómo está alterando el clima el mapa de riesgos fitosanitarios en el olivar español?
El cambio climático, con un incremento generalizado de las temperaturas y una distribución más irregular de las precipitaciones, está detrás de muchas de estas situaciones anómalas. Por ejemplo, los inviernos cada vez más suaves hacen que las poblaciones que pasan a la primavera, a ‘un nuevo escenario de ataque’, sean cada vez mayores al no haberse mermado con los habituales rigores invernales de antaño. El incremento de temperatura en primavera y otoño seguramente también incide en la velocidad de desarrollo de muchas otras especies. Por otro lado, los veranos cada vez más extremos y prolongados seguramente jueguen un papel en contra. Estamos ante un escenario ambiental cada vez más desconocido que será necesario investigar con urgencia.
Pero también algunos cambios en el desarrollo de algunas operaciones agronómicas inciden en la presencia de plagas y enfermedades; por ejemplo, la profusión de heridas que se le provocan al árbol con la proliferación de peines mecánicos y vibradoras o las cabalgadoras en el olivar superintensivo. Y cómo no, la posible disminución de depredadores y parasitoides autóctonos por el uso cada vez mayor de piretroides (uno de los pocos grupos químicos autorizados) y por la simplificación del cultivo a causa de las numerosas desinformaciones que se producen acerca de las cubiertas vegetales.
¿Es la innovación varietal la solución definitiva o solo una pieza más del engranaje de la sanidad vegetal moderna?
La innovación varietal es una pieza más en el engranaje fitosanitario. En el caso del cultivo del olivo, la aparición de nuevas variedades es muy lenta por razones obvias de su desarrollo vegetativo, por lo que debe complementarse con los bioinsumos; es decir, todas las aportaciones de origen o naturaleza biológica que pueden hacerse al cultivo: lucha biológica y biotecnológica, bioestimulantes y servicios ecosistémicos.
Phytolivo aborda la digitalización, el uso de drones y los modelos predictivos, la llamada ‘Tecnología de la Eficiencia’. ¿Estamos ante una herramienta de lujo o ante una necesidad imperativa para cumplir con las nuevas normativas?
La tecnología de la eficiencia, que ya es un hecho en otros muchos cultivos, debe implementarse lo más rápido posible en el cultivo del olivo porque, tal y como respondía a una pregunta anterior, puede suponer la diferencia de tener cosecha o no tenerla, o que esta sea rentable o no. Estando convencido de que nos quedan muchos logros tecnológicos por ver, los que ya hay deberían poder abrirse camino en el cultivo del olivo, y para ello la figura del asesor es imprescindible, habida cuenta además que la mayor parte de los agricultores, por su elevada edad, encuentran dificultades para ver el potencial de estas tecnologías.
















