El Servicio de Sanidad Vegetal de la Comunidad Valenciana ha intensificado los trabajos de campo para auditar la eficacia del sistema de confusión sexual, empleado para el control del cucat (Chilo supressalis) en los cultivos de arroz de la Albufera, y determinar el alcance de las afecciones. Las inspecciones llevadas a cabo en más de noventa parcelas arrojan una media global de daño del 2,3%, una incidencia superior a la sufrida en campañas anteriores. En Cullera, identificada como la zona de mayor impacto, la media se sitúa en el 6%, con un nivel máximo registrado del 15%. Asimismo, los técnicos han identificado en estas áreas daños leves causados por anoxia (falta de oxígeno) y por la piricularia, cuyos efectos visuales en la planta pueden confundirse con los del cucat.
Entre otras actuaciones, la Conselleria ha encargado analíticas del producto difusor, que han certificado que tanto su composición como sus cantidades son totalmente correctas. Actualmente, se realizan pruebas de la concentración de la feromona en aire para medir la capacidad real de difusión. Los datos técnicos avalan el sistema: aunque se han instalado menos varetas sobre el terreno, la dosis de producto se ha duplicado respecto a los sistemas antiguos, pasando de 7,75 gramos de feromona por hectárea a 15 gramos.
Los trabajos de campo han revelado que en las áreas con mayor índice de daño han desaparecido numerosas varetas ubicadas en los lindes. Estas pérdidas se atribuyen a labores de desbroce en caminos, al tránsito de maquinaria pesada y a posibles sustracciones puntuales que rompen la protección de feromonas y, con ella, la eficacia del sistema.
“El método de control empleado es exactamente el mismo que el año pasado, una campaña que resultó sumamente exitosa y con daños notablemente inferiores a ejercicios anteriores”, asegura el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, quien ha anunciado la constitución de un grupo de expertos destinado a evaluar de forma integral la situación tras los avisos de un incremento de los daños causados por esta polilla. “Nuestra prioridad es ofrecer certezas científicas y respaldo absoluto a los arroceros. Este grupo de expertos evaluará todos los datos recabados para entender al detalle el comportamiento de la plaga esta temporada y garantizar la eficacia de nuestros métodos de protección”. El grupo contará con expertos de la Universitat Politècnica de València, el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias y Sanidad Vegetal.
La Conselleria invierte 400.000 euros en esta campaña, que constituye una de las principales actuaciones de sanidad vegetal dirigidas al cultivo del arroz. Se han instalado, entre los meses de mayo y junio, cerca de 153.000 difusores de feromonas en una superficie superior a 15.300 hectáreas de arrozal situadas en el entorno del parque natural de l’Albufera y en los marjales de Pego-Oliva y La Llosa-Xilxes, lo que implica una reducción del 99,2% del uso de productos fitosanitarios.
En la Comunidad Valenciana se iniciaron los ensayos por confusión sexual en 1988. Desde entonces, ha ido aumentando gradualmente la superficie cubierta por esta técnica y disminuyendo los tratamientos insecticidas. Actualmente, es la única Comunidad Autónoma que aplica esta técnica respetuosa en toda la superficie de arrozal. Este método permite, a través de los difusores de feromona sintética de la hembra, saturar la atmósfera que rodea el cultivo. De este modo, los machos no pueden detectar las pequeñas cantidades de feromonas naturales emitidas por las hembras existentes, con lo que se dificulta el apareamiento y se rebaja el nivel de la población de este insecto. La confusión sexual ofrece grandes ventajas, ya que actúa específicamente sobre esta plaga y no afecta en ningún momento ni al resto de insectos beneficiosos ni a animales superiores, además de no dejar ningún tipo de residuo. Además, los difusores utilizados son biodegradables.















