El Centro de Sanidad y Certificación Vegetal (CSCV) del Gobierno de Aragón ha emitido una alerta tras la localización de nuevos focos de Amaranthus palmeri en campos de maíz de Candasnos y Ontiñena (Huesca). Dada la agresividad de esta especie invasora, las autoridades subrayan que la intervención en los estadios iniciales es fundamental para evitar una dispersión a gran escala que afecte a las explotaciones.
Para una correcta identificación en campo, los técnicos deben observar la pilosidad de la planta: la ausencia de pelo confirma que se trata de A. palmeri y la diferencia de otros bledos comunes como A. hybridus o A. retroflexus. Asimismo, un rasgo diagnóstico clave es su peciolo, que suele ser más largo que el limbo de la hoja. En cuanto al control químico, los tratamientos de postemergencia con mesotriona y dicamba, las materias activas más eficaces, solo deben aplicarse sobre plantas con una altura inferior a los 5-7 cm.
Un aspecto crítico de esta especie es su facilidad para desarrollar resistencias a herbicidas. Al ser una planta dioica con fecundación cruzada obligatoria, posee un flujo de genes muy intenso que le otorga una gran variabilidad genética. Esta capacidad de adaptación ya ha permitido que la especie desarrolle resistencias a diversos grupos herbicidas en otros países, específicamente a los inhibidores de la ALS, la terbutilazina, la mesotriona y el glifosato. Aunque aún no se conoce con precisión la sensibilidad de las poblaciones locales en Aragón, el CSCV recomienda encarecidamente implementar un control integrado y evitar la repetición de materias activas desde el primer momento para prevenir este problema.
Además del manejo químico, se deben extremar las medidas de higiene, ya que la cosechadora es el principal medio de dispersión de sus semillas. Se recomienda cosechar las parcelas infestadas en último lugar y realizar una limpieza profunda de la maquinaria antes de abandonar la finca.
Con elevadas temperaturas y disponibilidad de agua, A. palmeri crece rápidamente, hasta 3-4 cm al día en condiciones adecuadas de fertilidad, por lo que es muy competitiva en cultivos de verano, como maíz o girasol en regadío. Además, es muy prolífica: puede producir hasta 600.000 semillas por planta, por lo que la presencia de un solo ejemplar ya justifica una intervención inmediata.















