Andalucía se enfrenta a un elevado riesgo de gomosis en sus cultivos de cítricos tras las abundantes precipitaciones registradas entre el 7 de octubre y principios de noviembre, según ha alertado el Servicio de Sanidad Vegetal. Este episodio ha dejado campos inundados, lo que favorece la proliferación de Phytophthora spp., el patógeno responsable de la podredumbre de cuello o gomosis.
Los síntomas más característicos de esta enfermedad pueden manifestarse de dos formas: por un lado, cuando afecta al patrón —es decir, a la base del tronco o a las raíces estructurales— pueden observarse chancros de tamaño variable o pudrición de las raicillas absorbentes. Esta afección compromete la absorción de agua y nutrientes, provocando una pérdida de vigor en los árboles, clorosis y defoliación. Por otro lado, si la infección alcanza la parte aérea, como el tronco o las ramas principales, aparece goma sobre los tejidos afectados, que, al raspar la corteza, adquieren una tonalidad marrón. Con el tiempo, estas lesiones pueden crecer hasta rodear completamente la rama o el tronco, lo que podría provocar el decaimiento general del árbol e incluso su muerte si no se interviene.
Aunque la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) recuerda que los cítricos andaluces suelen exhibir una incidencia baja de gomosis (a diferencia de la Comunidad Valenciana, por ejemplo) gracias a prácticas culturales como el cultivo en caballones, el alto contenido arenoso en algunos suelos o el uso de malla de acolchado antihierba que evacúa el agua, advierte de que las condiciones actuales —precipitaciones elevadas, encharcamientos sostenidos y temperaturas suaves— rompen esa barrera natural de protección y elevan el riesgo fitosanitario.
Los encharcamientos prolongados elevan la probabilidad de infección en plantaciones citrícolas
Ante esa situación, Sanidad Vegetal recomienda mantener una vigilancia continua hasta la primavera, ya que las lesiones en tronco y ramas pueden tardar en ser visibles. Sugiere realizar muestreos periódicos para detectar posibles síntomas como ramitas secas, defoliación o muerte de árboles, y en caso de encontrar material vegetal sospechoso, tomar muestras y enviarlas al laboratorio para confirmar la presencia del hongo.
Sanidad Vegetal también plantea varias medidas preventivas, como evitar los encharcamientos tanto durante como después de las lluvias, no acumular tierra alrededor del tronco —especialmente en la zona del injerto— y minimizar las salpicaduras de agua contaminada mediante el encañado o la poda de las ramas inferiores para aumentar la distancia entre la parte aérea y el suelo. Si ya se ha producido encharcamiento y no se aplicaron fungicidas preventivos, la recomendación es actuar rápidamente: aplicar fungicidas sistémicos de acción curativa dentro de las 48 horas posteriores al cese de la lluvia, y continuar con entre dos y tres aplicaciones adicionales en momentos clave del ciclo de los árboles, como la brotación, la primavera, el verano o el otoño, siempre que las condiciones ambientales favorezcan el desarrollo del patógeno.
En la Comunidad Valenciana, el agua descargada durante la dana de octubre de 2024 favoreció la aparición de la gomosis en la actual campaña, ya que las especies de Phytophthora se desarrollan en el suelo y necesitan agua para multiplicarse, diseminarse e infectar los árboles. La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca tuvo que repartir el fungicida fosetil-al 80% en los centenares de municipios afectados, que abarcan una superficie de 30.000 hectáreas. Una inversión que alcanzó los 880.000 euros.

















