En los últimos años se ha observado un incremento significativo de las poblaciones del mosquito verde de la vid (Empoasca vitis y Jacobyasca lybica), tanto en extensión como en intensidad en numerosas zonas vitícolas españolas. Phytoma acaba de publicar en su canal de Youtube un vídeo sobre esta plaga realizado José Manuel Llorens por encargo de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Comunitat Valenciana. El vídeo incluye imágenes de J. lybica en todos sus estados del ciclo biológico, los daños que produce en el fruto y sus enemigos naturales.
El mosquito verde agrupa a una serie de insectos chupadores de la familia de los cicadélidos y que afectan a otras plantas cultivadas y silvestres. Los síntomas de su presencia en vid se localizan únicamente sobre las hojas, en forma de manchas angulosas de color rojo en las variedades tintas y amarillentas en las blancas.
Los daños directos se limitan a las hojas y se producen al alimentarse las larvas, ninfas y adultos. La sintomatología consiste en decoloraciones y desecaciones terminales, crispación de los bordes, arrollamiento sobre el envés y entrenudos cortos. En las hojas basales aparecen manchas angulosas de color rojo en las variedades tintas y amarillentos en las blancas.
Los daños indirectos son los más importantes y consisten en una falta de madurez de los frutos, menor grado alcohólico y, en definitiva, una disminución de la calidad general. También se produce un mal agostamiento de los sarmientos, defoliación prematura y aparición de rebrotes axilares, si el ataque es muy intenso. Como consecuencia de todo ello, provoca una disminución de las reservas y brotaciones deficientes en la siguiente campaña.
Para una buena estrategia de lucha, hay que realizar el seguimiento de su ciclo biológico y aplicar un tratamiento insecticida cada vez que se supere el umbral establecido en la Guía de Gestión Integrada de Plagas.
En plantaciones con daños importantes, justo después de la vendimia es conveniente realizar un tratamiento insecticida para prevenir la caída prematura de las hojas y ayudar a un correcto agostamiento de los sarmientos.
Como medidas preventivas para su control, que ayudarán a minimizar los problemas de esta plaga, se recomienda no eliminar las malas hierbas de la parcela durante la parada invernal, lo que favorecerá el aumento de hospedantes alternativos para la plaga en la próxima primavera; controlar el vigor de la planta con el fin de obtener una vegetación menos tierna, más apetecible para el cicadélido; y realizar espolvoreos sobre las hojas para dificultar la puesta sobre ellas.
















