Más de 150 agricultores y técnicos de campo acudieron a la convocatoria realizada por la Fundación Grupo Cajamar para comprobar in situ, sobre parcelas hortícolas, de frutales (granado, albaricoque, caqui…) y cítricos las grandes posibilidades de los avances tecnológicos y digitalización de la agricultura de precisión.
La convocatoria fue en el Centro de Experiencias Cajamar en Paiporta (Valencia), dedicado desde 1994 a la investigación en agricultura mediterránea y que dispone de una superficie aproximada de siete hectáreas, entre invernaderos y cultivos al aire libre. Allí se pudo comprobar la forma de operar de drones que detectan y geolocalizan plagas y realizan suelta de auxiliares sobre los árboles desde el aire con mayor precisión y ahorro en productos; cubiertas vegetales y flores útiles que facilitan el control biológico (albergando insectos depredadores o parasitarios) y que ahorran en fitosanitarios; sensores autónomos alimentados por energía solar para monitorizar las condiciones del suelo y hacer más eficiente el riego o la fertilización por goteo; turboatomizadores inteligentes que aplican algoritmos para adaptarse al tipo de cultivo, a la parcela y ajustar los litros de plaguicidas reduciendo su deriva; podadoras mecanizadas; abejorros servidos en cajas para mejorar la polinización y aumentar los rendimientos… Hasta 16 empresas españolas y alguna foránea -muchas procedentes en su momento de la aceleradora de empresas de Cajamar Innova- evidenciaron que sus desarrollos son ya el presente y que son capaces de acortar los plazos de amortización de la inversión con un retorno medido en mayor competitividad y sostenibilidad (económica y ambiental).
A la conclusión de la jornada, el director del centro de Cajamar, Carlos Baixauli, destacó ante el público de productores congregados que “el minifundio, el tamaño de la explotación, no puede seguir retrasando la modernización de nuestro campo. Estas tecnologías no son ya experimentales, están aquí, se están implementando en grandes fincas pero son también accesibles al pequeño y mediano agricultor y son las que podrían hacer rentable la agricultura mediterránea”.
El demo day se estructuró en tres bloques de exhibiciones con grupos reducidos sobre fertirrigación y drones, plagas y enfermedades, y maquinaria, visión y cámaras espectrales.
En materia de sanidad vegetal, la almeriense Agrobío mostró los resultados de algunos de los ensayos que está llevando a cabo en Paiporta, como el uso del fitoseido Amblyseius swirskii para el control de mosca blanca (Dialeurodes citri) en caqui.
La empresa de biocontrol se ha aliado con la gallega Beniu para realizar las liberaciones mediante drones. “Liberamos el fitoseido con un alimento para que favorezca tanto al depredador como a los ácaros espontáneos autóctonos que hay en el medio. El objetivo es atacar el primer vuelo de la mosca blanca, cuando ya ha puesto los huevos, porque Amblyseius swirskii se va a alimentar de esos huevos, y cuando eclosionen esos huevos, del primer estadio ninfal”, explica Miguel Calvo, especialista de Agrobío, que resume las ventajas de la suelta mediante drones frente a la colocación de sobres.
Los drones de Beniu ya se han utilizado para tratamientos contra Ceratitis capitata en frutales o Eysarcoris ventralis en arroz.
Agrobío también colabora habitualmente con la valenciana Intersemillas -que, tiene ensayos de variedades hortícolas en el propio Centro de Cajamar en Paiporta- pero que, en esta ocasión, mostró a los agricultores su oferta de cubiertas vegetales. Estas pueden actuar como abonos verdes o plantas biocidas (que contienen o liberan sustancias naturales que repelen, inhiben o matan a insectos, ácaros, nematodos, hongos, bacterias o malas hierbas), para atraer y conservar fauna auxiliar, como bandas florales que suministran néctar y alimentan a estos predadores, así como estructuras vegetales lineales que ejercen el papel de islas de biodiversidad para mantener a estos beneficiosos insectos activos frente a las inclemencias del tiempo (lluvias o viento).
La empresa valenciana Aquactiva Solutions, por su parte, mostró la eficacia en la desinfección ecológica con ácido hipocloroso para riego y sus aplicaciones también a la sanidad vegetal. Por último, SEDQ Healthy Crops expuso sus resultados en el uso de feromonas y atrayentes en tomates.
En este terreno, también se exhibieron algunos de los sistemas de la eslovena Trapview, dedicada a la monitorización de plagas mediante trampas automáticas conectadas, cámaras, IA y modelos predictivos.
A una actividad similar se dedica la murciana Agrisens, que ha desarrollado una trampa inteligente que, mediante la IA y una cámara de alta resolución, permite identificar y monitorizar la presencia de plagas, para así poder prevenir a tiempo y afinar los tratamientos fitosanitarios.
“Pasamos esas fotos por un algoritmo que hemos desarrollado propio que te identifica de forma automática cuántos pulgones halados y cuántas moscas tienes por lámina”, explica Jesús Pujante, fundador de la empresa de soluciones tecnológicas para la agricultura. Su herramienta incluye un sensor de temperatura y humedad que mide cuándo el pulgón se está desarrollando dentro del cultivo.
Otro ejemplo de agricultura de precisión es la oferta de la firma murciana Widhoc, que ya monitoriza el suelo de más de 100.000 hectáreas de cultivo en España. Sus terminales y sensores -alimentados por luz solar- permiten medir parámetros claves del suelo, de la planta y ambientales con precisión, generando informes para programar riegos o fertirrigación más eficientes, con rebajas en el consumo que, en el peor de los casos, superan el 20%.
Enmarcadas también en la ‘Agricultura 4.0’, se presentaron las experiencias de compañías como la almeriense Ikos Advanced, especializada en hortícolas, cuyos sensores facilitan el riego y fertilización bajo demanda y permiten la automatización agrícola con IA: sus dispositivos miden cada doce minutos para así ajustar mejor el suministro.
La alicantina TB Agrosensor desarrolla dataloggers (registradores de datos), software y algoritmos para poder medir la humedad del suelo y el estado hídrico de la planta. “Tenemos seis sensores de humedad a 10, 20, 30, 40, 50 y 60 centímetros, lo que nos permite ver la humedad en las distintas profundidades. Pretendemos que haya sensores donde hay actividad radicular para poder ver la actividad de las raíces del árbol sobre el suelo”, detalla Alfonso Lorente, ingeniero I+D en TB Agrosensor.
En Agrotest Digital también se exhibió la tecnología valenciana H30 de Pulverizadores Fede, que es la que permite a sus ‘turbos’ reducir los consumos de combustible (en 4 litros/por hora) y en un 25% el gasto de agua (y con ello, de fitosanitarios) durante estos tratamientos. La empresa murciana Industrias David dejó patente los avances de sus podadoras mecanizadas para cítricos, frutales, olivo y viñedo. De origen catalán, Enkikek puso a funcionar en un invernadero de higos hidropónico (sin suelo) un robot que monitoriza el riego y controla -con sensores 3D e IA- la calidad y punto de madurez del fruto antes de recolectarlo. Por último, la catalana Agromillora -líder mundial en el sector viverístico- expuso alguna de las variedades certificadas más destacadas para cultivos en seto.
















