Las condiciones meteorológicas de junio de 2026 en Andalucía, caracterizadas por un ambiente extremadamente seco y temperaturas por encima de los valores históricos, han favorecido la actividad de la cochinilla blanca del mango (Aulacaspis tubercularis). Con máximas medias de 31,71ºC en Málaga y 31,64 ºCen Granada, sumadas a precipitaciones casi inexistentes, los cultivos se enfrentan a un escenario de vulnerabilidad que potencia la dispersión de esta especie. Ante esta situación, la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) subraya la necesidad de intensificar la vigilancia, especialmente en aquellas parcelas donde el estrés hídrico o la falta de aireación en las copas facilitan el asentamiento de la plaga.
La preocupación principal de los productores radica en el impacto económico de A. tubercularis, una de las principales amenazas para el mango en la región debido a los daños estéticos que ocasiona en el fruto. Las hembras se protegen bajo escudos cerosos blanquecinos en la superficie del mango, deteriorando su aspecto y reduciendo drásticamente su valor comercial. Dado que las formas juveniles poseen una gran movilidad, la plaga puede colonizar rápidamente el árbol completo, lo que obliga a realizar seguimientos periódicos para detectar los primeros focos en las zonas más recónditas de la copa. Conviene revisar árboles representativos, observando hojas, ramas interiores y frutos, y prestar especial atención a la aparición de focos localizados. Detectar la plaga en fases iniciales permite actuar con mayor eficacia y evitar que se extienda al conjunto de la plantación.
Para mitigar estos riesgos, el Servicio de Sanidad Vegetal andaluz recomienda aplicar medidas que pongan el foco en el manejo cultural del cultivo. Es fundamental realizar podas que favorezcan la entrada de luz y mejoren la ventilación, eliminando los refugios donde la cochinilla suele instalarse. Igualmente, se aconseja mantener un riego que prevenga la debilidad de la vegetación y un abonado equilibrado que evite el crecimiento excesivo de copas cerradas. Finalmente, se recuerda la importancia de preservar la fauna auxiliar, limitando el uso de productos químicos a intervenciones complementarias y técnicamente justificadas para asegurar el equilibrio natural del ecosistema agrícola.
Desde su aparición en 2010, A. tubercularis se ha convertido en la principal plaga del cultivo del mango en el sur de España. Al igual que otras especies de diaspinos, provoca una reducción de la capacidad fotosintética del árbol debido a la succión de savia elaborada por parte de las hembras y estados inmaduros cuando se alimentan, así como daños estéticos consistentes en el amarilleo de hojas y el desarrollo de llamativas manchas rosadas en frutos, que alteran su maduración y deprecian su valor comercial. Si no se controla a tiempo, esta cochinilla puede causar pérdidas de cosecha de hasta el 40%, principalmente en aquellas variedades de maduración tardía cultivadas en ecológico. Actualmente, su control es complicado debido a la baja eficacia de los escasos productos fitosanitarios autorizados y a la ausencia de alternativas biológicas y tecnológicas.















