La presencia de Thrips parvispinus comienza a detectarse en los invernaderos de las principales zonas productoras de pimiento de Almería, coincidiendo con la finalización del trasplante del cultivo. Ante esta situación, la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural insiste en la importancia de aplicar el protocolo de control biológico establecido para hacer frente a esta plaga.
A diferencia de Frankliniella occidentalis, este trips presenta un patrón poblacional que alcanza su pico máximo entre octubre y noviembre, y se mantiene hasta enero, con preferencia variable por flores, hojas y frutos, según la época. Además, su hábito críptico dificulta la acción de los tratamientos y reduce la eficacia de los protocolos que estaban diseñados para F. occidentalis.
El Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria (IFAPA) propuso un programa preventivo basado en la introducción progresiva y secuencial de enemigos naturales, ajustado a las condiciones ambientales y fenológicas del cultivo. El documento establece una serie de medidas precisas que garantizan la correcta implantación y mantenimiento de los organismos de control biológico a lo largo del ciclo del cultivo. Estas medidas, que abarcan desde la preparación del invernadero hasta el control de focos y pupas de plagas, son la base de una estrategia integrada y sostenible.
Mientras tanto, la Delegación Territorial de Agricultura en Almería continuará realizando inspecciones sobre el terreno para comprobar que los productores cumplen las medidas obligatorias previstas en la resolución publicada en abril que declaraba la existencia de la plaga y que, en caso de incumplimiento, conllevan los correspondientes expedientes sancionadores. El objetivo de estas actuaciones es reducir el impacto de esta plaga y evitar que afecte al resto de agricultores. El eje central es un protocolo de arranque de cultivos que actúan como reservorio de la plaga. Entre las obligaciones de la resolución, se incluye el cierre hermético de bandas y ventanas; el trampeo masivo, con una proporción de dos placas azules por cada una amarilla; un tratamiento fitosanitario previo al arranque; la gestión de los restos vegetales mediante picado; y la desinfección de la estructura del invernadero antes de la siguiente siembra.
A mediados de agosto, la delegación territorial ya había realizado 597 inspecciones en campo para comprobar que los arranques del cultivo ya finalizados se estaban realizando de una manera correcta para evitar los contagios a invernaderos vecinos. Del total de las inspecciones realizadas, se han iniciado 209 sanciones por incumplimiento y riesgos fitosanitarios.
La Junta va a destinar 2,9 millones de euros para apoyar a aquellos agricultores que hayan arrancado el cien por cien del cultivo de pimiento por los daños de T. parvispinus. En concreto, en la provincia de Almería se destinarán 2,8 millones de euros para 216 beneficiarios y, en Granada, un total de 122.411 euros para una decena de beneficiarios.
A mediados de agosto, responsables de la consejería andaluza mantuvieron una reunión de coordinación con la Mesa de Sanidad Vegetal del sector hortícola de Almería, en la que están representados las principales organizaciones agrarias andaluzas y la organización interprofesional de frutas y hortalizas (ASAJA, COAG, UPA, Coexphal y Hortyfruta), para abordar este problema fitosanitario.















