La Comisión Europea ha publicado su informe anual sobre la cooperación y el intercambio de información de los Estados miembros en materia de controles oficiales en la cadena agroalimentaria. El informe examina la Red de Alerta y Cooperación (ACN), el marco a escala comunitaria a través del cual la Comisión y los Estados colaboran para proteger la seguridad alimentaria mediante el intercambio de alertas y notificaciones de incumplimientos, así como la investigación rápida de los casos. El documento revela un aumento del 11% en el número total de notificaciones en 2025 (10.490) respecto al año anterior.
Las notificaciones sobre riesgos para la seguridad alimentaria, a través del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF), aumentaron un 2% el año pasado, hasta alcanzar las 5.344. Un dato significativo de 2025 es que las notificaciones de alerta (que implican un riesgo grave para la salud) crecieron un 14%, convirtiéndose en la categoría principal y desplazando a los rechazos en frontera. Los países que lideraron el envío de notificaciones fueron Alemania, Países Bajos y Bélgica.
Por categorías de productos, las frutas y hortalizas representaron el mayor número de notificaciones (18% del total), vinculadas principalmente a residuos de plaguicidas como el clorpirifos y el acetamiprid en pimientos, tomates y cítricos, con Turquía y Egipto como principales países de origen.
El informe destaca incidentes complejos como la contaminación por cereulida en fórmulas infantiles detectada a finales de 2025, que afectó a más de 60 países y fue rastreada hasta un proveedor de aceite en China. También se menciona un brote de Listeria en quesos franceses que causó 21 casos y dos fallecimientos, involucrando retiradas de producto en 65 países.
Se espera que el papel crucial de la Red de Alerta y Cooperación en el seguimiento de la seguridad de la cadena alimentaria de la UE aumente aún más tras el éxito de la puesta en marcha de TraceMap en 2026. Esta herramienta, que ya fue testada durante el incidente de la cereulida, mejora la trazabilidad al utilizar la IA para relacionar grandes volúmenes de datos y detectar riesgos de forma más temprana.
Esta plataforma identifica rápidamente los vínculos entre los operadores y los envíos, permitiendo una recuperación más rápida de productos inseguros o fraudulentos. Las autoridades nacionales pueden acceder a TraceMap para orientar mejor los controles y realizar investigaciones más exhaustivas sin necesidad de recursos adicionales. Según la Comisión, esta tecnología acelera la detección de operadores sospechosos y ayuda a los investigadores a atajar el fraude alimentario y los brotes transmitidos por alimentos de manera más predictiva e inteligente.















