La falta de productos específicos contra la cochinilla algodonosa de la platanera, Dysmicoccus grassi, y la elevada presión de esta plaga justifica la autorización temporal de los productos fitosanitarios formulados a base de piriproxifen 10% [EC] P/V por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
La autorización, de una única aplicación, comprende dos periodos: del 1 de junio al 30 de julio y del 1 de octubre al 29 de noviembre. El plazo de seguridad establecido para este insecticida es de catorce días.
D. grassi ocasiona elevadas pérdidas económicas en el cultivo del plátano, tanto por su incidencia como por la persistencia y recurrencia en las condiciones de manejo de muchas plantaciones. El cultivo del plátano se ubica en la zona costera de las islas Canarias, hasta una altitud de 500 metros sobre el nivel del mar, donde se presentan condiciones agroclimáticas ideales para el desarrollo de esta especie. En general, los daños se concentran entre marzo y octubre, en condiciones de alta temperatura y baja humedad.
El año pasado se redujo en la Unión Europea el límite máximo de residuos (LMR) del acetamiprid a determinados productos agrícolas, entre ellos el plátano, lo que dejó en una posición muy vulnerable a los productores canarios, ya que es el insecticida más eficaz y utilizado para el control de las moscas blancas espirales y D. grassii. El mayor daño es de tipo estético, por el manchado de la fruta que produce la acumulación de negrilla sobre las excreciones de melaza por parte de la cochinilla. Esto provoca una devaluación del plátano y obliga a su lavado, encareciendo el proceso. Un problema añadido es su asociación mutualista con poblaciones de hormigas, que se alimentan de la melaza y participan en el saneamiento, defensa y dispersión de la plaga.














