La Consejería de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana ha convocado al sector citrícola este viernes, tras informar La Unió Llauradora de la aparición del virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos (Citrus yellow vein clearing virus, CYVCV) en la Comunidad Valenciana, un patógeno que se transmite mediante injerto, herramientas de corte o insectos vectores y que afecta principalmente a variedades de limonero y naranjo amargo. Según la organización agraria, aunque todavía no hay notificación oficial del ministerio, el Laboratorio Nacional de Referencia para virus de especies leñosas, que se encuentra en el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), ya había identificado el virus en septiembre, en muestras recogidas en Cataluña.
CYVCV es una enfermedad emergente de los cítricos que en 1988 se identificó por primera vez en Pakistán, en limoneros y naranjos agrios. En 1997, se observó en varias áreas de cultivo de cítricos de la India en diferentes especies de cítricos. En 2000, se informó de la enfermedad en Turquía en limoneros y naranjos agrios, y en 2009 también apareció en limoneros de Yunnan (China). Desde entonces, el virus ha seguido propagándose en China y otros países asiáticos; en 2022 se identificó en California (EEUU); ese año, la Organización Europea y Mediterránea de Protección de las Plantas (EPPO) añadió CYVCV en su lista de alerta. En 2024, se detectó en Italia, en limoneros de un jardín privado en la provincia de Nápoles.
Según un artículo publicado en 2023 por María Carmen Vives, del Centro de Protección Vegetal y Biotecnología del IVIA, “los síntomas más característicos de la enfermedad aparecen en las hojas y consisten en una pronunciada clorosis nervial de color amarillo que se observa principalmente en los nervios secundarios, abolladuras y abarquillamiento de las hojas y, ocasionalmente, manchas cloróticas en forma de anillo y oscurecimiento y necrosis de los nervios en el envés de las hojas”. En condiciones de infección severa, los árboles afectados “muestran síntomas de decaimiento, pudiendo incluso llegar a morir, y la cantidad y calidad de la fruta también disminuye significativamente”.
La expresión de los síntomas en campo depende de la variedad de cítrico, de la cepa del virus y de las condiciones ambientales, especialmente la temperatura. Las hojas de los brotes de primavera y otoño muestran síntomas más intensos, mientras que las producidas en verano son mayoritariamente asintomáticas. Los síntomas también pueden disminuir e incluso llegar a desaparecer conforme maduran las hojas si la temperatura es superior a los 32ºC.
CYVCV puede transmitirse mediante injerto, herramientas de corte o insectos vectores cuyas poblaciones son abundantes en los campos de cítricos
CYVCV puede transmitirse mediante injerto de material infectado, tanto propagativo como no propagativo; inoculación mecánica, haciendo cortes en el tallo de plantas sanas usando extractos crudos de plantas infectadas; herramientas de poda infectadas; a través de insectos vectores, como la mosca blanca Dialeurodes citri y los pulgones Aphis spiraecola y Aphis gossypii, que pueden transmitir el virus entre especies de cítricos y cuyas poblaciones son abundantes en las comarcas citrícolas de la Comunidad Valenciana.
A la espera de la reunión del próximo viernes, La Unió Llauradora ha reclamado a la Conselleria que informe de las medidas que va a emprender para reforzar la vigilancia fitosanitaria. Su presencia en Cataluña y la Comunidad Valenciana “evidencia la entrada del patógeno en España y el riesgo real de dispersión territorial, especialmente asociado al movimiento de material vegetal y a la presencia de cítricos ornamentales en entornos no estrictamente productivos”, advierte la organización, que añade que “el riesgo no se limita exclusivamente a las plantaciones comerciales, sino que se extiende también a los cítricos ornamentales, a los viveros y al conjunto del material vegetal, que pueden actuar como vía de entrada y diseminación del patógeno”.
La Unió ha solicitado formalmente a la Conselleria de Agricultura que informe sobre las actuaciones de vigilancia, prospección, muestreo o seguimiento que se están llevando a cabo o se prevén activar, teniendo en cuenta los antecedentes confirmados en Cataluña; así como si se han tomado o se plantean medidas fitosanitarias con carácter preventivo, de contención o, si procede, de erradicación. Del mismo modo, espera conocer si la Conselleria contempla el establecimiento de una línea de ayudas específica u otros mecanismos de apoyo para las personas productoras que puedan tener o llegan a tener parcelas afectadas, incluyendo compensaciones por pérdidas, arranques obligatorios, reposición vegetal o limitaciones productivas derivadas de medidas oficiales. Carles Peris, secretario general de la organización agraria, considera que “una vez más se constata que los controles en frontera son totalmente insuficientes en las importaciones y al final acabará pagando la factura el sector”.

















