El Servicio de Sanidad Vegetal de la Comunitat Valenciana colabora con la Universitat Jaume I (UJI) en un programa de control biológico frente a Drosophila suzukii basado en la suelta experimental del parasitoide Ganaspis kimorum, un enemigo natural específico de esta especie que amenaza los cultivos de cereza y frutos rojos.
El control de la mosca de alas manchadas representa un desafío fitosanitario mayúsculo, ya que las hembras perforan los frutos sanos en fase de maduración. Ante la insuficiencia de los tratamientos químicos, el control biológico resulta imprescindible. Inicialmente, se ha diseñado una única suelta focalizada en dos áreas productoras clave: las zonas de cultivo de cereza en la provincia de Castellón y en la montaña de Alicante.
Esta fase piloto es el paso previo y necesario para el despliegue definitivo. Si se confirma el éxito en la instalación del parasitoide y el respeto a la biodiversidad endémica, el objetivo a medio plazo es realizar sueltas de refuerzo, logrando que este parasitoide se establezca en el sistema de manera natural y mantenga los niveles de esta plaga por debajo de los umbrales de daño económico.
El impulso de esta iniciativa proviene de la UJI, donde se desarrollará bajo la estricta coordinación científica del investigador Pablo Urbaneja Bernat, y en estrecha colaboración con el Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana y el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias de Cataluña (IRTA).
El arranque de este programa en la Comunitat Valenciana destaca por el compromiso del equipo investigador. La viabilidad sobre el terreno ha sido posible gracias a la intervención de Sanidad Vegetal, que ha facilitado el personal técnico especializado indispensable para llevar a cabo la cría y los rigurosos muestreos poblacionales de la plaga y el parasitoide en el campo, labores que coordinará la UJI.
la introducción de Ganaspis kimorum abre la puerta a un control mucho más robusto y sostenible
A esta estructura local se suma una indispensable red de transferencia científica internacional. Los parasitoides empleados en esta primera fase han sido cedidos por el IRTA, que a su vez los obtuvo mediante la colaboración previa de la actual coordinación científica con investigadores franceses.
El despliegue de este programa bebe de años de investigación previa. La implicación de Urbaneja Bernat en el control biológico de D. suzukii comenzó en 2022 en EE UU. Posteriormente, ya como investigador en el IRTA, participó en las primeras liberaciones en territorio catalán en 2025, que fueron recogidas en un artículo recientemente publicado en Phytoma.
La situación actual en Cataluña sirve como advertencia y justificación de la urgencia del proyecto en la Comunidad Valenciana, ya que las abundantes precipitaciones y la alta humedad de esta campaña han disparado la incidencia de la mosca en el noreste peninsular. Un año después de las primeras sueltas de G. kimorum, se acaban de realizar nuevas liberaciones del parasitoide en cinco zonas distintas del territorio catalán.
El propio investigador puntualiza que, dado que las herramientas de control convencionales, como los químicos, no son suficientes para evitar mermas económicas significativas, “la introducción de este enemigo natural abre la puerta a un control poblacional mucho más robusto y sostenible a largo plazo, reduciendo drásticamente la dependencia de los productos fitosanitarios”.














