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“El cambio climático supone un reto para los programas de control biológico actuales”

El entomólogo José E. Belda culmina cuatro décadas dedicadas al control de plagas

José E. Belda colgó la lupa después de toda una vida dedicada a la entomología en todas sus vertientes: como director de I+D de Koppert España de 2004 a 2026; como responsable de la Unidad de Entomología del Laboratorio de Sanidad Vegetal en Almería de 1987 a 2004; y como profesor asociado de la Universidad de Almería de 2002 a 2012.

Como colofón a esta dilatada trayectoria consagrada al control biológico de plagas, el pasado 6 de octubre impartió una conferencia plenaria sobre especies invasoras en el  XIV Congreso Nacional de Entomología Aplicada, que se celebró en el Rectorado de la Universidad de Córdoba.

Comenzó su andadura en el Laboratorio de Sanidad Vegetal de Almería a finales de los 80 y, posteriormente, ha liderado la I+D en control biológico durante más de dos décadas en una empresa de referencia. ¿Cómo recuerda el escepticismo inicial del campo hacia los insectos útiles y qué factores convirtieron a España en un referente mundial en la materia?

Los inicios fueron muy duros porque no había apenas conocimiento sobre control biológico, ni en los agricultores ni en los técnicos asesores y se pensaba que lo que se hacia en otros países en cultivos protegidos en invernaderos de alta tecnología no se podía aplicar en Almería al ser invernaderos de baja tecnología y abiertos. Se pensaba que eramos unos ilusos, una especie de hippies ecologistas intentando hacer control biológico en un ambiente puramente químico. Los primeros trabajos en Sanidad Vegetal fueron inventariar y conocer mejor las plagas y los enemigos naturales con algunos intentos de sueltas poco exitosos y mucho escepticismo por parte del sector. Sin embargo las empresas de control biológico y Koppert en particular iniciaron en Campo de Cartagena en pimiento y tomate en invernadero los primeros programas de control integrado basado en control biológico, con bastante éxito. Esas estrategias empezaron a copiarse en Almería, no siempre con el mismo éxito pues las condiciones eran diferentes y la presión de plagas muy alta con numerosos tratamientos insecticidas contra las poblaciones resistentes de  mosca blanca y trips que dificultaban la instalación de los enemigos naturales. Se hizo un gran trabajo ajustando los protocolos de trabajo, concienciando sobre la reducción de fitosanitarios de amplio espectro y la incorporación de un ácaro depredador que es muy efectivo en el control de mosca blanca como era Amblyseius swirskii. El protocolo de control biológico, principalmente en pimiento, estaba listo para usarse, sin embargo su utilización en los invernaderos de Almeria fue testimonial en los primeros años de su desarrollo allá por 2004-2005.

Sin embargo, a raíz de los problemas por la detección de residuos en Alemania en productos hortícolas procedentes de Almería que habían sido tratados con plaguicidas no autorizados, ocasionaron problemas en la exportación, y no hubo más remedio que cambiar la forma de controlar las plagas porque el control químico no funcionaba. Afortunadamente el protocolo estaba listo para usarse, y se produjo la tormenta perfecta: un problema de residuos que ponía en peligro la exportación, ineficacia del control quimico, un protocolo de control integrado basado en el control biológico asequible y eficaz, y la implicación y concienciación de la administración para subvencionar el control biológico durante los primeros años. Todo esto hizo que prácticamente en un par de años se pasara a hacer el 100% del pimiento con control biológico. Un poco más adelante se implementó también muy eficazmente en otros cultivos.

Esta “revolución verde” fue un ejemplo a seguir en otros lugares de producción que tenían también invernaderos de baja tecnología y el modelo se exportó a otros lugares. En otros cultivos como en fresón y cítricos al aire libre, también se desarrollaron a continuación los programas de manejo integrado basados en el control biológico.

Podemos considerar que en poco tiempo España pasó a ser una potencia reconocida en utilización del control biológico en algunos cultivos importantes, con una superficie utilizando sueltas de enemigos naturales probablemente la más intensiva del mundo.

Con más de 75 publicaciones técnicas y científicas y la participación en más de quince proyectos de investigación, ¿cuál ha sido el desarrollo agronómico de su carrera que recuerda con mayor satisfacción o que supuso un verdadero cambio de paradigma?

Sin duda, liderar el desarrollo de la estrategia de control biológico con el ácaro depredador Amblyseius swirskii cuando empecé como responsable de I+D en Koppert, lo que permitió, junto con la utilización de Orius, la aplicación de un protocolo eficaz para el control de mosca blanca y trips que de otra manera no se podían controlar en los cultivos de pimiento.

Ha trabajado en la administración pública, la universidad y la empresa privada. ¿En qué punto se encuentra la transferencia de conocimiento entre la investigación académica y la industria del biocontrol?

Hay muy buena colaboración con los organismos públicos de investigación, especialmente en lo referente a la aplicación práctica de las nuevas soluciones de control biológico: todos vamos con el mismo propósito de buscar más soluciones de control biológico para el control de plagas y enfermedades. Además de la transferencia a través de publicaciones, charlas en reuniones científicas, hay una muy buena sintonía y contactos entre la academia y las empresas de biocontrol. En algunas ocasiones, también las empresas empujan a los investigadores de los OPIs a buscar o poner a punto nuevos desarrollos, lo que después de la fase de ensayos en condiciones controladas, luego se pueden implementar conjuntamente en condiciones comerciales.

Al aplicar los plaguicidas de forma intensiva, se desequilibra todo el sistema de interacciónes entre plagas y enemigos naturales

En su conferencia en Córdoba analizó cómo la llegada constante de plagas exóticas altera los programas de Manejo Integrado de Plagas (MIP), con ejemplos como Tuta absoluta en tomate, Thrips parvispinus en pimiento o Delottococcus aberiae en cítricos. ¿Por qué la entrada de una especie exótica puede desequilibrar años de éxito en control biológico y provocar un repunte involuntario de tratamientos químicos?

Cualquier introducción de un nuevo actor en el sistema causa una distorsión del programa. Los protocolos de control biológico pueden ser menos efectivos contra las nuevas plagas exóticas, porque los depredadores son menos eficaces o los parasitoides no son especícos para esa nueva plaga y entonces se vuelve al control químico indiscriminado pensando en ésta como la única solución. Muchos programas de control integrado tienen una base en el control biológico aumentativo con las sueltas, pero también con el control biológico por conservación; es decir, enemigos naturales que controlan otras plagas secundarias sobre las que no se liberan enemigos naturales. Al aplicar los plaguicidas de forma intensiva, se desequilibra todo el sistema de interacciónes entre plagas y enemigos naturales, que como sabemos es un equilibrio difícil de mantener. Es pura ecología: si en un sistema en el que las propociones de plagas y enemigos naturales están en equilibrio por debajo de los umbrales económicos de daño, se introduce un efecto que cambia este equilibrio, el sistema se descompone y se vuelve al control químico indiscriminado lo que conlleva un nuevo esfuerzo para volver a desarrollar un programa de control biológico.

Ante situaciones de incertidumbre en el campo, ¿cómo se lidera el proceso de I+D para validar y aplicar rápidamente nuevas herramientas de control biológico sin perder el rigor científico?

Toda la investigación de nuevas soluciones de control biológico precisa de una estructura de investigación adecuada y una ejecución siguiendo los principios de investigación clásica, con las fases de laboratorio, semi-campo y campo, con ensayos repetidos, diseñados y ejecutados con todo el rigor científico, y analizados con la base estadística para proporcionar resultados repetibles y fiables, tanto en el tiempo como en el espacio. En las condiciones de campo y agronomía en general, hay factores externos que hacen que los resultados pueden ser diferentes en cada campaña por condiciones bióticas y abióticas (presión de plagas, presencia de otroso enemigos naturales, condiciones de temperatura) y cada zona agrícola también puede presentar sus particularidades, por lo que los resultados de los ensayos deben ser lo suficientemente robustos para garantizar el éxito en diferentes condiciones. Esto no evita, que los resultados de la investigación proporcionan una base estándar de protocolo o estrategia, que luego debe “pulirse” o adapatarse a las condiciones particulares, por lo que la investigación no termina en las instalaciones de I+D sino que tiene que continuarse en las condiciones comerciales en diferentes años y zonas, en donde los asesores técnicos tienen un gran papel en el ajuste fino de las estrategias. Con todo el proceso anterior, la aplicación rápida de soluciones no siempre es la forma más eficaz de afrontar un nuevo problema. Es necesario hacer una investigación rápida, pero también fiable y robusta, por lo que a veces las soluciones se demoran algo más.

En el caso del cotonet D. aberiae, explicó la búsqueda e importación de su parasitoide específico (Anagyrus aberiae) en su lugar de origen. ¿Cómo fue la coordinación entre la investigación pública (UPV-IVIA), la administración y la empresa privada para hacer posible este programa?

La responsabilidad de la búsqueda e importación de los parasitoides específicos en el lugar de origen, el control biológico clásico, es responsabilidad de los organismos públicos de investigación, lo que requiere los permisos de la administración, que como expliqué en la ponencia del congreso de la SEEA de Córdoba, tienen unos trámites burocráticos y, digamos, no siempre lo suficientemente rápidos y eficaces para la demanda que hay de la solución biológica. En el caso del control biológico clásico se busca introducir la nueva especie y que se establezca en el agrosistema aumentando sus poblaciones y perdurando a lo largo del tiempo. Lo que ocurre es que a veces esta instalación inicial requiere de sueltas en diferentes localizaciones y en cantidades suficientes, por lo que la administración precisa criar en masa en suficientes cantidades los organismos de control biológico ocurriendo en algunos casos que las empresas productoras pueden también colaborar en la producción. Además, hay ocasiones que el establecimiento en campo de los organismos importados no es completo o no subsiste de campaña en campaña y hay que volver a introducirlos inoculativamente cada campaña, por lo que la producción industrial de las empresas juega un papel importante.

Hay un gran potencial con el desarrollo de bioinsecticidas basados en hongos entomopatógenos

¿Obligará el cambio climático a rediseñar los organismos comerciales o a modificar los calendarios y dosis de sueltas?

No tengo duda que supone un reto para los programas actuales, no solo por la búsqueda de enemigos naturales o bioinsecticidas más eficaces, sino también por la necesidad de adaptar los protocolos, tanto en momentos y dosis de suelta como en la estrategia general del programa de manejo integrado aplicacando todas las soluciones disponibles (preventivas, genéticas, de interferencia, etc…).

¿Considera que la burocracia actual en la Unión Europea equilibra bien la seguridad ambiental con la urgencia que demanda el agricultor?

Hay algunas contradicciones sobre los programas de la UE en cuanto a el deseo o voluntad de implemetar una agricultura más limpia (por ejemplo el fomento de la gestión Integrada de plagas a través de la Directiva Directiva 2009/128/CE de “uso sostenible de los plaguicidas” o de la estrategia llamada “de la granja a la mesa”) y las condiciones para conseguir esos propósitos, con una carga legislativa y burocratica que no permite o facilita un registro rápido de por ejemplo los organismos de biocontrol como son los bioinsecticidas y biofungicidas que aún hoy precisan de un proceso de registro tan largo y exigente como los de los plaguicidas químicos de síntesis, o las condiciones y requisitos para la importación y comercialización de organimos de control biológico exóticos. Por un lado quieren reducir el uso de plaguicidas pero por el otro no proporcionan fácilmente y rápidamente nuevas herramientas a los agricultores.

Con cerca de 400 plagas cuarentenarias identificadas en la UE y 20 clasificadas como prioritarias, ¿qué especies nocivas le preocupan más para la agricultura mediterránea en los próximos años?

Hay dos especies que deben causarnos principal preocupación: el vector del HLB en cítricos, Diaphorina citri, que se encuentra ya en algunos lugares del mediterráneo y que si llegara con la enfermedad que transmite puede ser un problema grave, aunque el aspecto positivo es que los programas de control biológico clásico parecen que están dando muy buen resultado; la otra es el picudo del chile Anthonomus eugenii, un curculiónido que causa daños muy graves en frutos en los cultivos de pimiento en Centro y Norteamérica, que si llegara a nuestros cultivos podría ser importante ya que es muy difícil su control.

¿Qué tecnologías cree que van a tener mayor impacto en el control de plagas?

Desde mi punto de vista, hay un gran potencial con el desarrollo de bioinsecticidas basados en hongos entomopatógenos, que junto con bioinsecticidas basados en bacterias o virus, deberían propocionar un apoyo fundamental al control biológico con entomófagos. Hay ya algunos desarrollos muy interesantes y eficaces que no están siendo utilizados por no tener aún registro fitosanitario. No podemos olvidarnos tampoco de los métodos de interferencia como las técnicas de confusión sexual y captura masiva que deben de implementarse para complementar los programas de manejo integrado. Por último, destacaría los avances que se están haciendo para entender mejor la interrelaciones que existen entre los microbios del suelo y endófitos, las plantas, los fitófagos y los enemigos naturales: cuando se conozcan mejor los mecanismos y relaciones y se identifiquen los factores que puden ser beneficiosos para la sanidad del cultivo, se podrán favorecer para convertirse en innovadores métodos de control de plagas y efermedades.

Tras toda una vida dedicada a la entomología aplicada, ¿qué mensaje o recomendación le deja a las nuevas generaciones de investigadores y asesores agrícolas que toman el relevo?

Que tienen por delante un gran reto en el que poder desarrollar todos sus conocimientos para mejorar la sanidad de los cultivos con una agricultura más sana, basada en el control biológico de plagas y enfermedades. Tienen mucho margen para implementar programas en numerosos cultivos y no deben asustarse por la dificultad, la entrada de nuevas plagas o la expansión de las existentes por el cambio climático, sino afrontar estos retos con ilusión, optimismo y dedicación, siempre desde el ámbito multidisciplinar y colaborativo y usando una investigación aplicada a las necesidades de los agricultores. 

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