Un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona ha evaluado el potencial de los nematodos entomopatógenos como agentes de control biológico del escarabajo de la trufa, Leiodes cinnamomeus, la plaga más importante en las plantaciones de trufa negra (Tuber melanosporum) de Europa.
Los adultos y larvas de este coleóptero se alimentan de los cuerpos fructíferos durante el otoño e invierno, generando pérdidas económicas de hasta el 70%. Entre los daños producidos, se incluyen la aceleración de la pudrición, la disminución en el peso de las trufas, la modificación de su perfil aromático y el rechazo del consumidor debido a la presencia de galerías y larvas.
El ciclo de vida de L. cinnamomeus está estrechamente ligado al del hongo, por lo que es una especie adaptada al frio. En la provincia de Teruel, los adultos son activos de septiembre a mayo, mientras que las larvas se alimentan de las trufas desde octubre hasta marzo. Cuando las larvas alcanzan el último estadio, salen de la trufa y pasan a un estado de diapausa estival, formando unos capullos terrosos durante la primavera y verano.
Los nematodos entomopatógenos de las familias Steinernematidae y Heterorhabditidae son parásitos obligados de insectos que establecen una relación simbiótica con una bacteria, y que conjuntamente causan la muerte del insecto. Como han demostrado ser eficaces en el control biológico de plagas, especialmente aquellas con fases de desarrollo en el suelo, ya que es donde los nematodos encuentran las mejores condiciones para su supervivencia, el Departamento de Biología Animal, Biología Vegetal y Ecología de la Universitat Autònoma de Barcelona se propuso evaluar su presencia natural en 164 plantaciones truferas de Teruel y Cataluña, y su potencial como agentes de control biológico de L. cinnamomeus.
Para ello, se diseñó un ensayo de olfactómetro para determinar si estos organismos se sienten atraídos o repelidos por los cuerpos fructíferos maduros de T. melanosporum, y otro ensayo de quimiotaxis para comprobar qué compuestos orgánicos volátiles causan atracción en los nematodos.
Los adultos son muy susceptibles a Steinernematidae carpocapsae a temperaturas superiores a 10°C, mientras que S. feltiae es la especie más virulenta contra las larvas micófagas en un rango de 10°C-15°C
Los resultados de estos trabajos, que se acaban de publicar en la revista Phytoma, confirman la presencia natural de Steinernematidae feltiae y Heterorhabditidae bacteriophora en algunas plantaciones, lo que sugiere la existencia de poblaciones adaptadas a las condiciones locales y con potencial para el control biológico de L. cinnamomeus.
Los ensayos de susceptibilidad en laboratorio demuestran que los adultos son muy susceptibles a S. carpocapsae a temperaturas superiores a 10°C, mientras que S. feltiae es la especie más virulenta contra las larvas micófagas en un rango de temperaturas entre 10°C y 15°C. “En futuras aplicaciones de campo sería importante considerar el momento adecuado para aplicar los nematodos entomopatógenos con tal de evitar el factor limitante de las bajas temperaturas. Por otro lado, H. bacteriophora ha demostrado ser muy virulenta contra las larvas en diapausa a 25°C, lo que sugiere su aplicación durante la primavera”, detallan en su artículo los autores de este trabajo, Ivan Julià, Anna Garriga, Ana Morton, Fernando García del Pino.
Los ensayos de olfactómetro demostraron que estos organismos son atraídos por los cuerpos fructíferos maduros de la trufa negra, mediados por compuestos volátiles, especialmente compuestos alcohólicos de cadena larga. Esta atracción podría facilitar el encuentro entre los nematodos y los escarabajos, y mejorar así la eficacia del control biológico. Comprender las interacciones entre T. melanosporum, los nematodos y L. cinnamomeus a lo largo del proceso de maduración de la trufa y el ciclo del cultivo podría optimizar su uso como agentes de control biológico. “Es fundamental considerar factores como la fenología de la trufa, las condiciones climáticas y las características del suelo para determinar el momento óptimo de aplicación de los nematodos entomopatógenos y maximizar su eficacia. Por ello es necesario realizar ensayos en campo para confirmar la eficacia observada y así determinar su potencial como método de control de L. cinnamomeus en plantaciones truferas comerciales”, concluyen los investigadores de la UAB.

















