Los depredadores generalistas del género Orius son ampliamente utilizados en programas de control biológico de trips, sobre todo en invernaderos. Aunque las especies comercializadas son muy efectivas contra plagas florales, como Frankliniella occidentalis, su impacto sobre plagas foliares es relativamente limitado. Además, su establecimiento en cultivos ornamentales es problemático, lo que ha llevado a un grupo de investigadores de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) a investigar y ampliar el uso de Orius spp. en floricultura mediante estrategias innovadoras que mejoran su establecimiento, su persistencia y su espectro de acción.

Los depredadores de este género son omnívoros generalistas que se alimentan de una amplia gama de presas —como trips, pulgones y moscas blancas—, pero también consumen recursos vegetales. Esta dieta mixta les permite sobrevivir incluso en periodos con escasez de presas, una ventaja clave en sistemas de producción intensivos. Aun así, su establecimiento en cultivos ornamentales ha sido históricamente problemático debido a los ciclos cortos de producción, las frecuentes cosechas y el uso de insecticidas residuales.

Con el objetivo de superar estas limitaciones, el equipo de investigadores, formado por Angelos Mouratidis, Marjolein Kruidhof, Ada Leman y Gerben J. Messelink, desarrolló una serie de ensayos en crisantemo y gerbera, dos cultivos emblemáticos de la floricultura europea. Los resultados, publicados recientemente en la revista Phytoma, muestran que con un manejo adecuado, Orius puede convertirse en una herramienta aún más versátil para el control biológico integrado.

En crisantemo, un cultivo de ciclo corto (10-12 semanas), el principal reto radica en mantener poblaciones estables del depredador entre un ciclo y otro. Para resolverlo, los investigadores introdujeron una estrategia de alimentación suplementaria basada en quistes de Artemia franciscana. El alimento adicional actuó como un puente ecológico entre ciclos, favoreciendo la migración y el establecimiento de los depredadores en los nuevos cultivos.

El resultado fue contundente: O. laevigatus mantuvo poblaciones elevadas durante seis meses consecutivos y controló eficazmente las infestaciones de trips en tres ciclos de cultivo sucesivos. Además, los investigadores descubrieron que estos depredadores también reducían significativamente los daños causados por el minador de las hojas (Liriomyza trifolii), sobre todo cuando se combinaban con el parasitoide Diglyphus isaea. Esta acción aditiva refuerza la idea de que las estrategias de control biológico pueden optimizarse a través de combinaciones inteligentes, siempre que se eviten interacciones competitivas entre enemigos naturales.

El estudio demuestra que un manejo biológico optimizado reduce la dependencia de insecticidas y mejora el control de plagas en crisantemo y gerbera

En el caso de gerbera, las pruebas se centraron en evaluar distintas especies de Orius frente a plagas foliares como la mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum) y el trips americano (Echinothrips americanus). Los resultados revelaron que las especies comúnmente usadas, como O. laevigatus, no siempre son las más eficaces. En cambio, O. majusculus y O. minutus demostraron un control más sólido de plagas foliares, mostrando también una preferencia por las hojas, en contraste con la afinidad floral de O. laevigatus.

El ensayo demostró que combinar diferentes especies de Orius puede ser una estrategia especialmente eficaz en cultivos donde las plagas atacan distintas partes de la planta. La liberación conjunta de O. laevigatus y O. minutus proporcionó un excelente control, tanto de F. occidentalis como de la mosca blanca, demostrando la complementariedad entre especies.

El equipo también exploró cómo los factores abióticos, especialmente la luz y la temperatura, afectan el rendimiento de los depredadores. En invierno o bajo fotoperiodos cortos, el depredador puede entrar en diapausa reproductiva, reduciendo su eficacia. Para contrarrestarlo, se ensayó la ampliación del fotoperiodo mediante iluminación LED azul. Los resultados fueron claros: tanto O. laevigatus como O. majusculus incrementaron su tasa de depredación y oviposición bajo luz azul prolongada. Este hallazgo no solo mejora el control de plagas durante los meses fríos, sino que también demuestra el potencial de la tecnología lumínica para optimizar el comportamiento de los enemigos naturales. La aplicación práctica de esta estrategia podría extenderse a otros sistemas de producción bajo invernadero, donde la gestión de la luz ya forma parte del manejo agronómico habitual.

Este trabajo fue galardonado con el tercer premio SEEA a la mejor comunicación oral en el XIII Congreso Nacional de Entomología Aplicada, celebrado en Gijón en octubre de 2024.

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