La Comisión Europea ha reforzado la lucha contra Anoplophora glabripennis, el escarabajo asiático de antenas largas, con un nuevo reglamento que adapta las estrategias de erradicación y contención a los conocimientos científicos más recientes. Este insecto está clasificado como plaga prioritaria en la UE por su carácter polífago y el grave impacto económico y medioambiental que genera en numerosas especies vegetales en el territorio de la Unión.

Entre los vegetales considerados especialmente sensibles se encuentran géneros fundamentales para los ecosistemas europeos como Acer, Betula, Fraxinus, Populus, Salix y Ulmus.

El eje central del Reglamento de Ejecución (UE) 2025/1952 es la detección temprana mediante prospecciones anuales rigurosas basadas en el riesgo, que también deben llevarse a cabo en zonas donde no se tenga constancia de la presencia de la plaga. Estas inspecciones, que deben seguir las directrices de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), se centrarán en lugares estratégicos como viveros, centros de jardinería, parques urbanos, zonas forestales y puntos de entrada o transformación de madera. Para maximizar la eficacia de la vigilancia, la normativa autoriza el uso de diversas técnicas que van desde el examen visual exhaustivo de las copas de los árboles hasta el empleo de trampas específicas o perros olfateadores debidamente entrenados. Además, se introduce formalmente la figura de los vegetales centinela, que son plantas hospedadoras situadas específicamente para actuar como indicadores precoces de una posible infestación en las prospecciones.

En caso de que se confirme oficialmente un brote, los Estados miembros deben establecer una zona demarcada diseñada inicialmente para la erradicación, que incluye una zona infestada de al menos 100 metros de radio alrededor del ejemplar afectado y una zona tampón circundante. La normativa especifica que, en escenarios de erradicación, la zona tampón debe tener una anchura mínima de 2 kilómetros a partir de los límites de la zona infestada, aunque este margen se eleva a 4 kilómetros en aquellos casos donde la erradicación se considere imposible y se opte por una estrategia de contención.

El escarabajo asiático de cuernos largos está clasificado como plaga prioritaria por su grave impacto económico y ambiental

La gestión de estas zonas contempla medidas drásticas, como la tala inmediata de todos los ejemplares infestados y la extracción completa de sus raíces si se detectan galerías larvarias por debajo del cuello de la raíz. En las áreas destinadas a la erradicación, la tala obligatoria se extiende preventivamente a todos los vegetales especificados situados en un radio de 100 metros del foco, con excepciones muy limitadas para árboles de especial valor social o cultural, que deberán someterse a vigilancia mensual individual.

El reglamento también aborda la complejidad de la gestión de la madera y el material de embalaje, estableciendo protocolos estrictos para el traslado de material susceptible fuera de las zonas demarcadas hacia instalaciones de tratamiento autorizadas. Este control se complementa con la obligación de presentar un informe anual a la Comisión y a los demás países de la Unión, antes del 30 de abril de cada año, detallando los resultados de las prospecciones y las medidas ejecutadas durante el ejercicio anterior.

Aunque la mayor parte de las disposiciones ya han entrado en vigor, ciertos requisitos técnicos relativos al diseño estadístico de las prospecciones y los niveles de confianza exigidos no serán plenamente aplicables hasta 2027, otorgando un margen de adaptación necesario para que las autoridades competentes planifiquen los recursos. Esta transición busca garantizar que las medidas adoptadas sean proporcionadas y eficaces, asegurando la resiliencia de las masas forestales y urbanas frente a una de las amenazas más persistentes para la sanidad vegetal europea.

El escarabajo asiático de cuernos largos se encuentra ampliamente distribuido en toda China, donde es una plaga de muchos árboles de hoja caduca. Durante la última década, con el aumento de los flujos de comercio, se han producido múltiples introducciones accidentales de A. glabripennis en América del Norte y Europa debido a la importación de grandes cantidades de material de embalaje de madera, no tratada o tratada inadecuadamente, utilizada en el transporte de mercancías.

A pesar de las medidas adoptadas por la UE, se han seguido produciendo brotes e interceptaciones de la plaga en territorio europeo, en al menos Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Austria y Reino Unido. Por ello, la Comisión adoptó mediante la Decisión 2015/893/UE medidas para evitar la introducción y propagación de la plaga dentro de la Unión. El nuevo reglamento deroga dicha normativa y actualiza las medidas de control.