Valencia acogerá del 27 al 30 de octubre el VI Congreso Nacional de Ingenieros Agrónomos, que reunirá a más de setenta ponentes de referencia dentro del sector. El objetivo primordial de esta cita es analizar las transformaciones que ya están cambiando el planeta, como la forma de producir alimentos, el modo de gestionar el agua y los ecosistemas, la generación de energía en el medio natural o las medidas a implementar para proteger los cultivos o aprovechar los residuos, entre muchos otros temas.
Este encuentro, al que acudirán más de trecientos asistentes, parte de una convicción propia de la ingeniería: no basta con resolver los problemas que ya existen, también hay que identificar los que están apareciendo y diseñar las soluciones con anticipación; soluciones que cristalicen en mejoras tanto a nivel de competitividad económica como en la vida de las personas. Reunir en un mismo espacio a quienes trabajan en la vanguardia de campos muy distintos permite contrastar experiencias, detectar tendencias comunes y trasladar soluciones de un sector a otro.
Para la presidenta de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos (ANIA), María Cruz Díaz Álvarez, “este es un evento marcado por la transversalidad que pone en contexto la amplitud de una profesión que abarca numerosos ámbitos y que es y será fundamental para anticipar futuros cambios. El Congreso es un foro que busca no solo reunir a las personalidades más relevantes de la ingeniería agronómica, sino difundir conocimiento, ejercer como correa de transmisión de ideas y presentar nuevas oportunidades de negocio extraídas de proyectos que ya están en marcha”.
“Para que una iniciativa de este calibre haya sido posible ha sido imprescindible el apoyo de nuestros patrocinadores, instituciones y entidades que tienen claro que apostar por nuestro sector significa invertir en conocimiento, tecnología y talento y, en definitiva, en la búsqueda de soluciones que garanticen la formación de una sociedad más sostenible”, remarca la máxima representante de ANIA.
La nueva era de los sistemas vivos
Hasta hace poco, actividades como la gestión del agua, la producción de alimentos, la energía o el tratamiento de los residuos podían analizarse por separado. Hoy ya no es posible. Regar exige energía, los restos de las cosechas empiezan a convertirse en combustible o en envases; los datos que genera una explotación deciden qué se fabrica en una industria alimentaria, y el clima y el comercio sacuden el tablero global de plagas y enfermedades. Esa convergencia entre biología, tecnología, recursos naturales e infraestructuras es lo que el Congreso denomina “la nueva era de los sistemas vivos”: los sistemas en los que intervienen seres vivos y de los que dependen la alimentación, el agua o la calidad de vida en el territorio, se están transformando a la vez y de forma interconectada. Comprender esos cambios antes de que se produzcan es la condición indispensable para estar preparados cuando sucedan.
El Congreso tiene como principal objetivo debatir y dar a conocer cómo se gestiona un cambio de esta magnitud. La digitalización, la inteligencia artificial, la robótica o la biotecnología amplifican y aceleran la interacción entre todos estos ámbitos y obligan a decidir antes, con más información y en contextos más complejos. Qué papel ha de desempeñar la ingeniería agronómica, en tanto la ingeniería de los sistemas vivos, en la gestión de ese cambio, qué capacidades necesitará y dónde deberá estar presente son las cuestiones que constituyen el hilo conductor del programa.
El programa se articula en torno a doce vectores de transformación: la transformación digital, el agua, la optimización de los sistemas biológicos, las energías renovables y las bioenergías, la infraestructura verde y el territorio, la sanidad vegetal, la industria auxiliar, las nuevas bioindustrias, la alimentación, la ingeniería de proyectos, los residuos y subproductos, y las habilidades y el talento. No son bloques temáticos aislados, sino fuerzas que atraviesan a la vez muchas actividades y que, en los próximos años, abrirán nuevos espacios de actividad económica y de empleo cualificado.
Cada vector tendrá su propia mesa, en la que profesionales con trayectorias distintas y complementarias explicarán qué está pasando en ese ámbito, hacia dónde evoluciona, qué oportunidades genera y qué habrá que saber para aprovecharlas.
Junto a las mesas, el Congreso incluye siete cápsulas, intervenciones en las que una sola persona explica, desde su propia experiencia, por qué la ingeniería agronómica debe estar presente en ámbitos como la política, la función pública, la investigación, la gestión de la escasez, la coordinación de equipos complejos, la respuesta ante emergencias o la disrupción tecnológica. Por último, se ha creado el Espacio Espora, que contará con intervenciones de unos diez minutos en las que se mostrarán proyectos, herramientas y soluciones concretas que ya están funcionando.
El programa se completa con cuatro sesiones especiales que se irán anunciando puntualmente y con espacios de encuentro entre profesionales, empresas e instituciones. Además, el miércoles 28, la Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes (AEFA) desarrollará su propia agenda en el AEFA Village, un espacio integrado en el Congreso para reuniones, presentaciones y encuentros con el resto de participantes. Una auténtica simbiosis, otra estrategia de origen biológico en la que el Congreso se inspira para ampliar su radio de alcance.
El congreso cuenta con el apoyo del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), CaixaBank, Cajamar, Pi AG Sciencies, Caja Ingenieros, Diputación de Valencia, Generalitat de Catalunya, Fundación Mutualidad de la Ingeniería, Grupo Tragsa, Govern de les Illes Balears, Junta de Extremadura, Interporc, Howden, Seipasa, Hispatec, John Deere, Yara, Global Omnium, CentreVerd, 10t Project Management, Dalmau Natura, Hermisan y Global Gestión Energía-Ingeniería ESS.













