El control biológico gana protagonismo como pilar fundamental en el manejo del cultivo de cítricos, especialmente en un escenario marcado por la desaparición de materias químicas. Ante este cambio, Koppert impulsa un modelo basado en la prevención y la estrategia, integrando enemigos naturales de las plagas, microorganismos beneficiosos y bioestimulación para lograr un control más eficaz y sostenible.
Juan Antonio Esclápez, experto en cítricos de Koppert en la Comunidad Valenciana, advierte de que este cambio de enfoque no es opcional, sino una transición inevitable hacia un modelo más sostenible y eficiente. “Se está pasando de un modelo reactivo a uno mucho más preventivo, donde el monitoreo de las plagas cobra importancia y las soluciones biológicas se integran desde el inicio”.
Uno de los mayores retos para el agricultor es el cambio de mentalidad. Durante años, la búsqueda de resultados inmediatos o el efecto choque marcó la pauta. Sin embargo, en el nuevo escenario de plagas, la clave reside en el equilibrio del cultivo. Según Esclápez, las dudas más frecuentes en el campo surgen en torno a la eficacia, el tiempo de respuesta y los costes.
La realidad técnica ofrece datos objetivos. Ya existen herramientas biológicas que igualan o incluso superan en eficacia a las químicas para plagas en los cítricos. Soluciones como Citripar (basado en Anagyrus vladimiri) para el control del cotonet, o el uso de Aphipar (Aphytis melinus) contra el piojo rojo de California y el piojo blanco, están cada vez más presentes en el campo porque están demostrando resultados altamente competitivos, asegura la compañía.
La propuesta de Koppert no se limita a la suelta de enemigos naturales. Se basa en protocolos técnicos de manejo que integran soluciones microbiológicas y bioestimulación, analizando previamente las condiciones específicas de cada finca.
La tecnología también juega un papel fundamental. Formatos innovadores como el sobre Ulti-Mite facilitan que los auxiliares se establezcan mejor y permiten que las sueltas sean más eficientes y cómodas para el agricultor. Pero, más allá del producto, el factor determinante es el acompañamiento técnico. “No se trata solo de hacer una suelta, sino de saber cuándo, cómo y por qué hacerla”, recalca Esclápez.
Para aquellos productores que buscan adaptarse a este escenario, los expertos de Koppert señalan que la anticipación es fundamental: actuar cuanto antes permite que el control biológico sea mucho más eficaz como parte de una estrategia preventiva. Además, se necesita asesoramiento técnico continuo para evitar errores comunes, como empezar demasiado tarde o abandonar la estrategia antes de tiempo. “Por último, se necesita estrategia, no parchear, ni intentar trabajar con el control biológico como si fuera un tratamiento químico puntual”, recalca Esclápez.
La compañía recalca que apostar por el control biológico “debe entenderse como una inversión segura para mejorar la estabilidad y el futuro de la explotación. Reducir la dependencia de materias activas no solo evita problemas de resistencias, sino que mejora la posición del cítrico español ante las exigencias cada vez más estrictas de los mercados internacionales”.















