A finales de abril, se detectaron las primeras manchas de mildiu (Plasmopara viticola) en viñedos de Jerez de la Frontera (Cádiz) y Córdoba, después de su aparición en el Condado de Huelva dos semanas antes. La aparición de estos síntomas es el punto de partida de la estrategia de control de la enfermedad y ayuda a evitar tratamientos fungicidas innecesarios.
Estas primeras manchas, ya en fase de esporulación, aparecieron tras las precipitaciones de los días previos, coincidiendo con temperaturas medias superiores a los 10ºC y en un estado fenológico avanzado (racimos visibles), con un dosel vegetativo en pleno crecimiento. Los síntomas ocasionados por la primera infección requieren de lluvia superior a 10 l/m2 y presencia de oosporas maduras, no así las siguientes infecciones, que requerirían de agua libre o de una simple rociada de más de dos horas y, en este caso, ya presencia de conidias.
Teniendo en cuenta que las siguientes infecciones son origen de complicaciones posteriores en el caso de que se produjeran nuevas lluvias/rociadas, el Servicio de Sanidad Vegetal andaluz se aconseja a los viticultores tomen aquellas medidas preventivas-curativas en función de si observan síntomas o no, siguiendo siempre las recomendaciones del técnico responsable de la zona.
Hasta el momento, no se han notificado las primeras manchas de mildiu en otras comunidades vitivinícolas, como Cataluña, Aragón o La Rioja, pero las condiciones ambientales de la presente campaña en la península, con lluvias recurrentes, son propicias para el desarrollo de la enfermedad.
El mildiu de la vid puede causar daños importantes si las condiciones climáticas son favorables durante el desarrollo de la vid. Es fundamental conocer la fecha de aparición de las primeras manchas, ya que es el punto de partida de la estrategia de control de la enfermedad.















