El Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Condado de Huelva, Vinagre del Condado de Huelva e Indicación Geográfica Protegida Vino Naranja del Condado de Huelva reunió a viticultores, cooperativas, bodegas y organizaciones agrarias en una asamblea informativa para coordinar respuestas conjuntas ante la grave incidencia del mildiu en esta zona.
Durante la asamblea, celebrada en Bollullos Par del Condado, se anunció la puesta en marcha inmediata de una declaración de daños, que podrá ser rellenada por los viticultores y tramitada a través de las Oficinas Comarcales Agrarias y en la web del Consejo Regulador, para solicitar ayudas urgentes a la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía. Además, se ha elaborado un informe técnico de impacto que justifica el alcance y la gravedad de la situación.
El Consejo también anunció que solicitará al Gobierno de España, la Diputación de Huelva y los ayuntamientos afectados medidas fiscales concretas, como la reducción del IBI agrario para 2025 y la modificación de los módulos fiscales del IRPF para los agricultores.
Una de las demandas destacadas de los viticultores es la necesidad de fomentar la investigación en nuevos tratamientos fitosanitarios más eficaces contra el mildiu, así como una revisión de los protocolos existentes para garantizar una mayor protección del viñedo en campañas especialmente lluviosas. Así, insisten en que muchos productos disponibles no resultan efectivos frente a las condiciones de presión que se han dado esta primavera, lo que incrementa los costes sin asegurar resultados. Además, solicitan el uso de nuevas tecnologías como drones, y la financiación de su contratación, para la aplicación de fungicida cuando las circunstancias no permitan la aplicación de forma terrestre, como ha ocurrido este año: las abundantes lluvias que han hecho intransitables caminos rurales y el acceso a fincas.
Los viticultores no pueden afrontar en solitario el sobrecoste que este tipo de enfermedades implica en una campaña tan compleja
El presidente del Consejo Regulador, Vicente Pérez García de Prado, subrayó la importancia de “remar todos en la misma dirección” ante un problema que amenaza seriamente la cosecha de este año y el equilibrio económico de los viticultores. “Este año hemos sufrido ya varias infecciones severas de mildiu, y si no se frena la propagación, los daños pueden ser históricos”, advirtió. “Los viticultores no pueden afrontar en solitario el sobrecoste que este tipo de enfermedades implica en una campaña tan compleja”, añadió el presidente del Consejo, que recordó que “la uva Zalema, base de nuestros vinos y vinagres, es especialmente sensible al mildiu, y es necesario actuar con prontitud para evitar una pérdida generalizada de producción y de rentabilidad en las explotaciones”.
A la asamblea informativa asistieron, además de miembros del Consejo Regulador, bodegueros, cooperativistas, viticultores, alcaldes del Condado de Huelva; el delegado territorial de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Álvaro Burgos; la vicepresidenta de la Diputación de Huelva, Rocío Moreno; y la diputada provincial de Agricultura, Patricia Millán; y directores de las Oficinas Comarcales Agrarias.
El Consejo Regulador hace un llamamiento a las administraciones para que comprendan la dimensión de esta situación y activen los mecanismos necesarios para respaldar al sector. “Estamos ante una coyuntura que necesita la misma sensibilidad que otras catástrofes climáticas o agrarias. Este viñedo no solo produce vino: fija población, conserva paisaje y alimenta la cultura y economía de nuestros pueblos”, manifestó Vicente Pérez.
El mildiu (Plasmopara viticola) se desarrolla con rapidez en condiciones de alta humedad y temperaturas suaves, especialmente frecuentes en la primavera. La variedad Zalema es particularmente vulnerable a esta enfermedad. Aunque el control suele realizarse mediante tratamientos preventivos, las condiciones meteorológicas de este año han favorecido la aparición de hasta tres generaciones consecutivas del hongo, lo que ha incrementado los costes en productos fitosanitarios y mano de obra, y han comprometido la rentabilidad del cultivo.
















