“La revolución de la biotecnología está por llegar a Europa pero es inminente y España, con centros como el CBGP, tiene un inmenso potencial para convertir la investigación básica en patentes, nuevas obtenciones y licencias explotadas por un sector llamado a hacer más competitivo al agro y que ya es una realidad emergente”. Así se expresó José Pellicer, presidente de Biovegen, la plataforma dedicada a materializar la biotecnología en desarrollos agrarios, durante la inauguración de la jornada ‘Ciencia e Innovación de vanguardia para una agricultura sostenible’, con la que recientemente se logró llenar de investigadores y empresarios -más de 120 asistentes- el salón de actos del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas, ubicado en el Parque Científico y Tecnológico de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).
Con una inversión anual de 14 millones, casi trescientos trabajadores y cuarenta grupos de investigación, el CBGP ha renovado por dos veces una de las distinciones más prestigiosas del sistema científico español -el ‘Severo Ochoa’- que se otorga a los centros que acreditan un impacto excepcional en su área -la biotecnología de plantas- lo que, además, garantiza una financiación específica a medio plazo. El centro mixto creado en 2010 por la UPM y vinculado al centro nacional INIA/ Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) presentó, a lo largo de esta jornada, su programa de transferencia tecnológica CBGP Solutions, que colabora con empresas agrobiotecnológicas, bien a través de servicios específicos -como el ofrecido por Rocinante Lab, dedicado a desarrollar métodos genómicos para acelerar la mejora, bien a través de spin offs como Nawter Discovery o mediante unidades permanentes de investigación de la mano compañías líderes mundiales en biosoluciones como Rovensa.
Esta eclosión de nuevas sustancias, microorganismos y métodos biológicos -y su uso como fertilizantes, estimulantes o para mejorar la sanidad vegetal- así como las nuevas técnicas de edición genética (NGT) está llamada a consolidarse, además, con los cambios regulatorios que la UE prepara. De ahí que Biovegen trabaje en una campaña de encuentros, jornadas y congresos para acercar estas novedades e innovaciones a sus más de 185 socios y al sector primario en general. La plataforma biotecnológica, cuya actividad está avalada por el Ministerio de Ciencia e Innovación, quiere divulgar e interconectar los avances y desarrollos de sus asociados, que son centros de investigación, empresas agrobiotecnológicas, fondos de inversión y entidades bancarias. Pero también la actividad de las dedicadas a la financiación de proyectos, como el CDTI-Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación o la AEI-Agencia Estatal de Investigación que, de hecho, también participaron en esta jornada.
Efectivamente, en el horizonte inmediato se vislumbra la aprobación de una nueva regulación europea más abierta y flexible para las plantas obtenidas mediante edición genética y el CRISPR. Pero también está avanzada la reforma del reglamento de fertilizantes -que deberá facilitar el reconocimiento y acceso a nuevos biofertilizantes y bionutrición-; el paquete Ómnibus de simplificación de la legislación alimentaria, que ampliará la definición de bioestimulante para diferenciarlos de los fitosanitarios (químicos) y acelerará el registro de bioplaguicidas, así como la legislación sobre material reproductivo vegetal. Incluso, según ha podido saber Biovegen -que participa en las consultas que ya están en marcha-, la UE ya trabaja en nueva Directiva de Microorganismos Modificados Genéticamente.
Así se entienden iniciativas como la de Ivoro Ventures, dedicada “a colaborar y asesorar a centros de investigación para transformar sus avances en negocios, en spin offs o start ups”, según señaló su Ceo, Pedro Álvarez; o, una vez lanzadas, a transformar estas pequeñas compañías biotecnológicas emergentes “en empresas sólidas, escalables y exitosas”, participando en su capital social o ayudando en su internacionacionalización, como después detalló la socia de Swanlaab Venture Factory, Claudia Jiménez.
La revolución de la biotecnología está por llegar a Europa pero es inminente y España tiene un inmenso potencial para convertir la investigación básica en patentes
Divididos en tres bloques –biofertilización/bionutrición; bioestimulación/bioprotección y edición genética- y a través de catorce presentaciones breves, los científicos de referencia de este centro madrileño presentaron el ‘portofolio’ de CBGP Solutions. Hongos endófitos (que viven dentro de tejidos de plantas sin causar enfermedad) con los que lograr extractos para bioestimulantes y bioplaguicidas que ya han demostrado eficacia en tomates o maíz; análisis del microbioma capaces de detectar diez veces más especies en el suelo (tanto patógenos latentes como especies beneficiosas) para, a través de métodos de secuenciación y bioinformática, descubrir nuevas funciones moleculares o enzimas; ingeniería de raíces para mejorar el crecimiento de plantas y la resiliencia de sus tallos con un novedoso dispositivo llamado D-Root para el cultivo in vitro (que evita el estrés lumínico que altera las respuestas de las plantas) o un mecanismo que regula dónde y cuándo se formarán nuevas raíces laterales. Avances de este tipo, en investigación básica y en la generación de patentes, han permitido atraer a una de las filiales -Rovensa Next- de una de las multinacionales más potentes en biosoluciones del mundo -Rovensa- que para 2025 ya esperaba facturar más de mil millones de euros y que mantiene una unidad de investigación permanente en este centro.
En materia de bioestimulación, también se detallaron los avances en el análisis de infecciones bacterianas, sobre cómo priorizar compuestos naturales frente a estos patógenos para superar las resistencias a los pocos bactericidas existentes; se plantearon alternativas biotecnológicas para mejorar la tolerancia al estrés abiótico (a factores ambientales como la salinidad) o para convertir los mecanismos de defensa de las plantas en herramientas de protección de cultivos; se abordó el uso de mycovirus (que infectan hongos) que reducen la virulencia de enfermedades fúngicas y que han dado ya resultados en cultivos como tomate o ajo y de estimulantes para compensar la falta de horas frío en los albaricoqueros o para convivir con la sequía.
En tercera instancia, se expuso el caso de éxito de Rocinante Lab, un grupo del CBGP especializado en mejora de cultivos que desarrolla modelos y herramientas basados en genómica, estadística e IA para acelerar la creación de variedades. Se informó de los avances a la hora de conocer los mecanismos moleculares de adaptación de las plantas a distintos ambientes, así como de los procesos epigenéticos (los que regulan cuándo se activan los genes, se silencian y con qué intensidad se expresan) que rigen su desarrollo, la organización del genoma o procesos clave como la floración. Hubo también oportunidad para conocer otra spin off del CBGP, Semicom Biosolutions, que ofrece una salida alternativa al 91% del plástico usado en envases alimentarios que no se recicla a través del recurso a microbios diseñados con biotecnología para descomponer estos materiales y obtener diversos productos químicos o etanol de alto valor.
Ajena al CBGP, se presentó la actividad de la valenciana Madeinplant, especializada en mejora con CRISPR y que está involucrada en la práctica totalidad de los pocos ensayos de campo realizados en España de cultivos editados, y el caso de Ramiro Arnedo, firma riojana líder en producción de semillas, que dedica más del 30% de su facturación a I+D y que también trabaja con lechugas editadas para generar genes de resistencia.















