Un estudio realizado por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), en colaboración con UPL y Koppert, ha demostrado que la combinación de insectos beneficiosos y aceite de parafina mejoró el control biológico de plagas clave en la citricultura, como la mosca blanca (Dialeurodes citri) y el piojo rojo de California (Aonidiella aurantii).

Este trabajo, cuyos resultados acaba de publicar la revista Phytoma, evaluó la eficacia del control biológico frente al control químico convencional en mandarino. Durante dos campañas agrícolas, se compararon en la Finca Experimental Sinyent, gestionada por AVA-ASAJA, dos estrategias: una basada en el uso productos químicos autorizados y otra que combina el aceite de parafina (de acción por contacto y asfixia) con la suelta de enemigos naturales, como el ácaro depredador generalista Amblyseius swirskii y el parasitoide Aphytis melinus. Los resultados muestran que la estrategia biológica es tan eficaz como la química para controlar la mosca blanca y el piojo rojo de California, pero es muy importante emplear el control biológico de manera preventiva.

La estrategia se implementó en una parcela de la variedad mandarino ‘Orri’ de 1 ha. En primer lugar, se observó que la suelta de A. swirskii presentó una buena eficacia para el control de formas juveniles y huevos de D. citri cuando fueron colocados en la zona de control biológico desde principios del mes de marzo, a una dosis de dos sobres por árbol. La instalación del fitoseido en la parcela es muy dependiente de la temperatura y las condiciones climáticas, por lo que se hace necesario iniciar las sueltas de manera preventiva antes de la detección de los primeros vuelos de mosca para favorecer su establecimiento. A.swirskii y Euseius californicus son los fitoseidos que presentan mejor tolerancia a las altas temperaturas y mejor adaptación a condiciones de baja humedad relativa, lo que le permite alargar su persistencia en el cultivo durante los meses de verano.

Una vez avanzado el ciclo de la plaga, para reducir la presión de larvas en forma móvil, se aplicaron dos tratamientos con aceite de parafina a principios del mes de mayo, con un intervalo de quince días entre tratamientos. “En el control de plagas como la mosca blanca de los cítricos, que generan explosiones poblacionales muy agresivas al final de la primavera, el uso de aceites de parafina sirve para generar un efecto de choque que actúa reduciendo de forma significativa la incidencia de plaga y haciendo más efectivo el control biológico inoculativo posterior, sin dejar residuos en el árbol que dificulten la colonización por parte de los auxiliares”, explican los autores de este trabajo en el artículo.

El aceite de parafina reduce significativamente la incidencia de las plagas y hace más efectivo el control biológico inoculativo posterior

Para el control de A. aurantii, se recurrió a A. melinus, una pequeña avispilla que es capaz de introducir el ovopositor en el cuerpo del diaspidio para nutrirse de sus fluidos que surgen por la herida. Pone entre uno y tres huevos en el interior del huésped, donde la larva se alimentará del cuerpo del insecto parasitado para su crecimiento. Esta estrategia exige el monitoreo continuo de machos y el seguimiento de la integral térmica para ajustar al máximo el tratamiento con el momento de mayor presencia de formas sensibles, ya que el parasitoide necesita escudetes ya formados para poder alimentarse de ellos.

El primer tratamiento se realizó con aceite de parafina, y dos semanas después se realizó la suelta de A. melinus. A mediados de julio se realizó una segunda suelta, y a finales de septiembre, una tercera, junto con la aplicación de aceite de parafina en focos de incidencia detectados en parcela que habían escapado de la estrategia de control. El objetivo era actuar sobre los posibles escudetes que quedasen en fruto y rebajar la incidencia de cara a la campaña siguiente. “Este tratamiento también busca actuar sobre las formas sensibles de una posible tercera generación, que se produce durante el inicio del otoño, con emergencia más escalonada. Estas terceras, incluso cuartas generaciones, aunque de menor incidencia, cada vez son más comunes en el arco mediterráneo por el incremento de temperaturas durante el otoño”.

La aplicación de la estrategia combinada para el control de diaspidios como el piojo rojo de california presenta algunas ventajas en comparación con los métodos de control químico, según los autores del estudio. “La materia activa piriproxifen es un análogo de la hormona juvenil de los insectos que actúa por contacto e ingestión e impide que las larvas lleguen a la fase adulta y en muchos casos, esteriliza a los adultos. Este método de acción requiere de un ajuste preciso en el momento de aplicación; es decir, si no se actúa sobre estadios larvarios, la eficacia disminuye considerablemente. Posicionar los tratamientos en el momento adecuado se hace muy complicado, sobre todo en la distribución minifundista y cooperativista de las parcelas, particularmente, en la Comunidad Valenciana, donde la gestión integra de un conjunto de parcelas se extiende durante varias semanas”.

Este estudio también constató el incremento de la fauna útil en la parcela, la alta biodegradabilidad del aceite de parafina y la posibilidad de obtener fruta libre de residuos químicos, facilitando el acceso a mercados que exigen productos más sostenibles.

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