El Congreso Biotech Attraction, que cada año organiza Biovegen en Fruit Attraction, reunió en su última edición a más de cuatrocientos investigadores, técnicos y empresarios. Además, logró duplicar la cifra de contactos ciencia-empresa alcanzada en 2025 con 207 encuentros; reuniones cuya motivación era sondear una colaboración para implementar una innovación biotecnológica. Para el presidente de esta plataforma público-privada integrada por cerca de doscientas empresas y centros de investigación, José María Fontán, tales cifras son reflejo directo “de las grandes expectativas creadas tanto por la reciente regulación europea de las nuevas técnicas genómicas (NGT) y por los propios desarrollos y aplicaciones aún incipientes a los procesos de mejora varietal de la inteligencia artificial”, que era uno de los atractivos fundamentales que se iban a abordar en este encuentro.
Del desarrollo de la IA en el sector dio testimonio Federico Jurado, CEO y fundador dePloid AI Biotech: “Los benchmarks (que son las pruebas que miden y comparan el rendimiento de distintos modelos de IA en tareas concretas) que antes tardaban años en superarse ahora caen en meses”. Ese potencial, combinado con el propio desarrollo casi tan fulgurante de la biociencia -secuenciar un genoma humano costaba en 2021 unos 100 millones de dólares y hoy se puede hacer por menos de mil- permite augurar que la IA contribuirá en breve a acelerar los procesos de mejora de variedades. Los servicios para el análisis de los datos ómicos (que son los grandes conjuntos de información de interés de una planta) que ofrece esta pionera compañía ofrecen a los investigadores, a priori, modelos para predecir el efecto de variantes, la funcionalidad de ciertos genes y las interacciones de alcance entre los mismos. En definitiva, como explicó Jurado, esta plataforma permite al investigador-mejorador “tomar decisiones sobre datos fiables, controlar mejor la diversidad del material vegetal, seleccionar antes qué caracteres merece la pena tratar para así lograr cruces con más probabilidad de éxito, incluso determinar qué genes intervienen en cada carácter y en función de ello escoger la planta. En definitiva, reduce el proceso ensayo-error de la mejora convencional o de la edición genética”.
Un hecho que respaldaron con su experiencia los responsables de I+D de uno de uno de los breeders más activos en frutos rojos, Berryum y Remo Varieties, así como de la popular marca La Canastita (de Agrícola El Bosque SL), que comercializa algunas de sus nuevas variedades de moras o frambuesas, Mariana Ochoa y Jesús Martínez respectivamente. La primera auguró que la irrupción de la IA en los procesos de mejora se va evolucionar de sistemas basados “en la experiencia, la observación en el campo y el conocimiento de los parentales (las plantas ‘madre y padre’ que posteriormente se cruzan para lograr el efecto deseado) a otro basado en la predicción a partir de la gestión de datos”. Ochoa vaticinó que la IA no sólo recortará los tiempos para la obtención, sino que “reducirá la incertidumbre sobre los resultados”.
La IA reduce el proceso ensayo-error de la mejora convencional o de la edición genética
Las nuevas técnicas de biotecnología se están abriendo paso en los principales centros de investigación del país. Como el IRNAS-CSIC (Sevilla), el más enfocado a la agrobiología, que mantiene tres grandes departamentos dedicados a la investigación de suelos y agua, plantas (biotecnología de semillas, regulación iónica de plantas…) o microbioma (biogeoquímica, microbiología ambiental…), con una unidad de transferencia tecnológica propia pero que también desarrollan proyectos concretos con NGT en plantas. AINIA (en Valencia), en cambio, ha tenido históricamente un perfil más tecnológico e industrial -centrado en cuestiones de seguridad alimentaria o calidad-, pero está redirigiendo sus conocimientos y personal en microbiología, estudios ómicos o ingeniería genética a proyectos europeos -algunos estrictamente agrarios, no alimentarios- en los que se pretende aportar soluciones escalables a nivel industrial. Por último, la Fundación MEDINA (Granada) tiene un activo diferencial: dispone de unas 190.000 cepas microbianas y una gran colección de extractos/productos naturales y a partir de ellos busca moléculas, microorganismos, enzimas para la industria farmacéutica o cosmética, soluciones de lucha biológica o biocomponentes para el sector agrario. Por su parte, el CNTA (Navarra) está profundizando en la fermentación como una innovación para crear alimentos de diseño para obtener, por ejemplo, quesos veganos (de base vegetal) con similar aroma, sabor y textura o para producir biomasa microbiana rica en proteína.
En cuanto a transferencia tecnológica se abordaron los avances y resultados de dos proyectos en los que Biovegen participa: GO PISTABIOTECH (para valorizar los subproductos del pistacho: la vaina, cáscara y aguas de pelado) y GO VINEURO (que mejora la sostenibilidad y diferenciación de los vinos mediante prácticas ecosistémicas en viñedo, especialmente el uso de plantas aromáticas y medicinales).
Al margen del congreso, en la feria Biotech Attraction, que se desarrolló bajo el paraguas de Innova&Tech, participaron como expositores diecisiete empresas y centros de investigación, la mayoría asociadas a Biovegen.













