Koppert defiende que la única estrategia posible para combatir Aphis gossypii en las plantaciones de pimiento de invernadero de Almería es el control biológico, ya que “no existe ningún químico que lo controle al mismo tiempo que respeta la fauna auxiliar”. Este pulgón puede transmitir de forma persistente el virus de las venas amarillas del pimiento (PeVYV), por lo que la estrategia tiene como objetivo “llegar antes que el pulgón y mantener una fauna auxiliar activa desde el inicio del cultivo”.
PeVYV puede provocar síntomas característicos como copas amarillas, frutos decolorados y maduración irregular, afectando a la calidad y producción. Una vez que aparecen plantas infectadas, controlar el vector resulta esencial para reducir la dispersión del virus dentro del invernadero. La estrategia de Koppert comienza en el trasplante, con el pack de plantas reservorio de Koppert (308 plantas/ha de especies como lobularia, celosía, tagetes, hinojo, girasol, borraja y Limonium). “No buscamos simplemente introducir plantas con flores, sino crear un pequeño reservorio de biodiversidad que proporcione polen, néctar, refugio y alimento alternativo a parasitoides y depredadores”, detalla la empresa.
Con las primeras flores del pimiento, comienzan las introducciones preventivas de Aphidius colemani (Aphipar), “uno de nuestros principales aliados frente a Aphis gossypii. Partimos de dos botes/ha semanalmente hasta observar las primeras momias. Si detectamos pulgón, reforzamos hasta cinco botes/ha por semana, buscando que el parasitismo se distribuya homogéneamente por la parcela”.
Para no depender de una única herramienta, la empresa recomienda complementar Aphidius con depredadores que aportan capacidad de respuesta sobre los focos. “Introducimos Aphidoletes aphidimyza a dos botes de mil individuos/ha durante cinco semanas. Los sírfidos en pupa se utilizan preventivamente a cuatro botes/ha durante tres semanas, mientras que sus larvas pueden aplicarse directamente a un bote por foco. En colonias localizadas podemos reforzar con Chrysopa, a cincuenta individuos por metro”.
La clave está en revisar, detectar y marcar los primeros focos. “Con PeVYV no debemos esperar a tener un problema de pulgón: debemos construir desde el principio un sistema biológico preparado para responder. Prevenir Aphis gossypii es también prevenir la dispersión del virus”.















