A través de la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), el Servicio de Sanidad Vegetal ha emitido sus recomendaciones para la prevención del repilo. Tras el periodo estival, en el que las elevadas temperaturas y la baja humedad relativa detienen el avance de la enfermedad, la transición al otoño conlleva precipitaciones, moderación de temperaturas y un aumento de la humedad relativa que reactivan la capacidad infectiva del patógeno. Una baja presencia visual de síntomas no garantiza la ausencia de peligro, ya que la parcela puede albergar una carga elevada del hongo Fusicladium oleagineum, causante del repilo, incubado o latente.
Con el propósito de diagnosticar el estado real de los cultivos andaluces antes de las primeras lluvias otoñales, Sanidad Vegetal aconseja inspeccionar las fincas, prestando especial atención a parcelas con historial de la enfermedad o con condiciones favorables para mantener una mayor humedad, tales como vaguadas, cañadas, arroyos, áreas de umbría o arbolados con copas excesivamente denostadas. Para determinar con precisión la presencia de infecciones asintomáticas previa manifestación foliar, el protocolo técnico determina el uso del método de la sosa que permite detectar la existencia de infecciones antes de que aparezcan los síntomas visibles.
Asimismo, la estrategia en Producción Integrada enfatiza el manejo cultural preventivo: en nuevas plantaciones se insta a emplear variedades resistentes y marcos que eviten densidades de copa elevadas, mientras que en olivares ya consolidados se recomienda moderar el abonado nitrogenado y ejecutar podas de aireación que reduzcan la condensación sobre la lámina foliar.
En el marco normativo de la Producción Integrada en Andalucía, la decisión de aplicar tratamientos fitosanitarios debe derivarse estrictamente del seguimiento en campo y de los criterios del Reglamento Específico, evitando cualquier pulverización sistemática o calendarizada por el mero cambio de estación. El criterio técnico de intervención se fija formalmente al superar el umbral del 1% de hojas con repilo visible o latente, si bien en parcelas de alto riesgo epidemiológico y con condiciones microclimáticas muy favorables se contempla la aplicación preventiva fundamentada en el riesgo antes de alcanzar dicho porcentaje.















