El sector europeo de la mejora vegetal ha celebrado la aprobación definitiva del nuevo Reglamento europeo sobre nuevas técnicas genómicas (NGT), que pone fin a casi una década de incertidumbre jurídica y política que había frenado el desarrollo y la inversión en tecnologías de mejora vegetal dentro de la Unión Europea, mientras otros países competidores avanzaban rápidamente en la adaptación de sus marcos regulatorios. La normativa establece un periodo de transición de 24 meses, por lo que no entrará en plena aplicación hasta mediados de 2028.
Las nuevas técnicas genómicas permitirán acelerar el desarrollo de variedades vegetales más resistentes a sequías, plagas y enfermedades, mejorar la eficiencia en el uso de agua y recursos naturales, reforzar la calidad nutricional de los alimentos y facilitar cultivos mejor adaptados al cambio climático.
Esta legislación da un giro hacia la regulación de las plantas en función de su composición genética final y no de cómo se han obtenido. Los vegetales modificados con NGT se dividirán en dos categorías, cada una con obligaciones jurídicas diferentes. La categoría 1 engloba a plantas con un número limitado de modificaciones y que, además, podrían haberse producido mediante mejora vegetal convencional. Una vez verificado que cumplen los criterios para obtener el estatus de categoría 1, se les tratará como a las plantas convencionales. A petición del Parlamento, los vegetales diseñados para tolerar herbicidas o producir sustancias insecticidas no podrán incluirse en esta categoría. Por su parte, las plantas que han sufrido modificaciones genéticas más extensas o complejas serán consideradas de categoría 2, y estarán sujetas a la estricta normativa vigente en materia de organismos modifricados genéticamente (transgénicos) y deberán someterse a un proceso de evaluación de riesgos, además de obtener autorización para poder comercializarse en la UE.
Las normas se aplicarán tanto a las plantas originarias de Europa como a las importadas. En los mercados de fuera de la UE ya hay disponibles, en avanzada fase de desarrollo, productos elaborados a partir de vegetales obtenidos con estas técnicas, como trigo con bajo contenido en gluten, patatas resistentes a las plagas y maíz que soporta la sequía.
La trazabilidad y el etiquetado completos seguirán siendo obligatorios para las plantas de categoría 2. Asimismo, los países de la UE podrán restringir o prohibir su cultivo en su territorio, aunque esté autorizado. Las variedades vegetales que contengan o se deriven de una planta NGT de categoría 1 se incluirán en una base de datos pública de la UE. Asimismo, para que los agricultores puedan tomar decisiones informadas, todas las bolsas de semillas y el material de reproducción deberán etiquetarse como “NGT de categoría 1”.
Europa necesitaba urgentemente recuperar capacidad de innovación en el ámbito agrícola
Para orientar el uso de las técnicas de edición genética hacia el desarrollo de plantas más sostenibles (por ejemplo, con mayor resistencia al clima y a las plagas), la normativa establece la obligación de supervisar el impacto de los cultivos obtenidos mediante NGT en la sostenibilidad.
No se permitirá usar estas técnicas en la producción ecológica, pero la presencia técnicamente inevitable de plantas obtenidas con NTG de categoría 1 no constituiría un incumplimiento de la normativa. La Comisión evaluará si este reglamento genera cargas administrativas, económicas o prácticas para los operadores ecológicos, incluidas cuestiones relacionadas con su propia percepción y la de los consumidores.
Las NGT se podrán patentar, salvo en el caso de aquellos rasgos o secuencias que se produzcan en la naturaleza o por medios biológicos. Los eurodiputados introdujeron medidas de protección para evitar la concentración del mercado y garantizar la asequibilidad y el acceso equitativo de los agricultores, de modo que estos conserven el derecho a guardar y replantar semillas.
Para ANOVE (Asociación Nacional de Obtentores Vegetales), esta decisión supone “un punto de inflexión para la agricultura europea y española. Europa necesitaba urgentemente recuperar capacidad de innovación en el ámbito agrícola. Esta aprobación envía una señal muy clara: la UE quiere seguir siendo líder en investigación, productividad y sostenibilidad”.
Antonio Villarroel, director general de ANOVE, ha querido destacar especialmente el trabajo institucional desarrollado durante todo el proceso legislativo: “Estamos muy agradecidos a Jessica Polfjärd (Eurodiputada sueca del PPE) por su firme compromiso para alcanzar un equilibrio que permitiera reunir una mayoría parlamentaria y, al mismo tiempo, garantizar una legislación útil y eficaz para la innovación vegetal. Su liderazgo ha sido fundamental en un debate especialmente complejo y polarizado”. Villarroel también ha subrayado el papel desempeñado por el Ministerio de Agricultura español: “Queremos reconocer especialmente la labor del ministro Luis Planas y de todo su equipo, que han defendido desde el inicio la necesidad de incorporar la innovación tecnológica como elemento clave para el futuro del sector agroalimentario europeo”.
ANOVE y Euroseeds (asociación que representa a las empresas europeas de mejora vegetal) inciden en que el trabajo continuará ahora en la fase de implementación para asegurar que el nuevo marco normativo permita aprovechar plenamente el potencial de las NGT. “El verdadero reto comienza ahora: convertir este nuevo marco regulatorio en una oportunidad real para agricultores, investigadores, obtentores y consumidores europeos”.
Copa y Cogeca también celebran esta “decisión histórica que abre la puerta a la próxima generación de variedades de cultivos para la agricultura europea”. Las entidades que aglutinan a las principales organizaciones profesionales agrarias y cooperativas de la UE piden a la Comisión Europea “un proceso de implementación oportuno, pragmático y basado en la ciencia, desarrollado en estrecha consulta con los agricultores, las cooperativas, los obtentores y la cadena agroalimentaria en su conjunto”.















