El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha reforzado la lucha contra el pulgón (Myzus persicae y Aphis Fabae) y la pulguilla de la remolacha (Chaectonema tibialis) en Castilla y León con la autorización excepcional para el uso de productos fitosanitarios formulados a base de acetamiprid 20% en el cultivo de la remolacha azucarera. Recientemente, ya aceptó el uso de la flonicamida.
El cultivo de la remolacha se enfrenta a dos amenazas principales: C. tibialis, que provoca severas defoliaciones; y el pulgón, responsable de transmitir el virus de la amarillez. La proliferación de estas plagas, sumada al desarrollo de resistencias frente a otros insecticidas, ha generado complicaciones severas en el control óptimo de las explotaciones, lo que se traduce en mermas de producción que comprometen la viabilidad económica del cultivo.
El periodo de vigencia de esta medida se extiende hasta el 29 de julio. La dosis autorizada es de 0,25 Kg por hectárea, con una única aplicación por ciclo de cultivo en los estados de desarrollo BBCH 31-49. Además, se fija un plazo de seguridad de 28 días y se prohíbe taxativamente el uso de las partes aéreas de la planta como alimento para animales debido a la presencia de residuos de la sustancia activa. Más allá del tratamiento químico, el ministerio impone medidas preventivas para reducir la incidencia de virosis en futuras campañas. Entre ellas, destaca la obligación de realizar un seguimiento otoñal e invernal de pulgones en cultivos adyacentes como la colza o brasicáceas. De hecho, la resolución prohíbe el uso de acetamiprid en parcelas donde se hayan cultivado estas especies el año anterior. Por último, los agricultores deberán eliminar durante el invierno los silos o montones de remolacha sobrantes en las parcelas, ya que actúan como reservorios del virus.
















