En su balance del año, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) cuantificó en 340 millones de euros las pérdidas de los agricultores y ganaderos de la Comunidad Valenciana en un 2025 “muy difícil”; de estos, 60 millones los atribuye a problemas fitosanitarios.

Los cultivos más afectados fueron los cítricos (a la consolidación del nuevo trips de Sudáfrica, Scirtothrips aurantii, se añaden los daños por ácaros y moscas blancas), los caquis (cotonets, moscas blancas, la mancha foliar y S. aurantii), las almendras (la avispilla Eurytoma amigdali castigó especialmente al cultivo en ecológico) y el arroz (el “mayor brote de la historia” de piricularia desplomó las producciones de variedades tradicionales como Bomba, Albufera y, por primera vez, J-Sendra).

Respecto a las plagas y enfermedades que amenazan con llegar a Europa, AVA-ASAJA apuntó a las 17 interceptaciones de mancha negra (Phyllosticta citricarpa) en los cítricos de Sudáfrica, así como las dos detecciones de falsa polilla (Thaumatotibia leucotreta), una de ellas en un contenedor de naranjas, “lo que evidencia que el tratamiento en frío, que erradica la plaga, incumplió la normativa europea”, según el informe.

El representante de ASAJA y tesorero de AVA-ASAJA, Miguel Minguet, fue reelegido en 2025 vicepresidente del Grupo de Trabajo de Sanidad Vegetal en el COPA-COGECA, y centrará sus esfuerzos durante los cuatro próximos años en seguir reivindicando la investigación, registro y autorización de suficientes soluciones de contrastada eficacia -ya sean fitosanitarias o biológicas- para prevenir y controlar las crecientes plagas y enfermedades del sector, así como el desarrollo de nuevas técnicas genómicas (NTG) en la UE. “Es preciso recuperar materias activas hasta que haya alternativas mejores”, reclamó en su comparecencia el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, que alertó de que la UE no debe “descuidar al sector que garantiza la alimentación en Europa”.

Si en convocatorias anteriores, Aguado lanzaba dardos envenenados al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias y lamentaba su pérdida de prestigio internacional, este año felicitó al IVIA por su trabajo bajo la dirección de Alejandro Tena, y su protagonismo en el control del vector del HLB, Diaphorina citri, en Chipre, su papel destacado en la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y su compromiso con el desarrollo de nuevas variedades. “En su reorganización, están invirtiendo de una forma más notable en nuevas variedades y nuevos pies, han puesto en marcha una línea de investigación de CRISPR (edición genética). Al final, son pequeños detalles que, sumados, te dan una perspectiva mucho más positiva del enfoque que está teniendo el IVIA. Si sigue así, en tres años vamos a tener un IVIA nuevo, mejorado y, desde luego, con perspectivas”.

Es preciso recuperar materias activas hasta que haya alternativas mejores

En su balance agrario del año, la organización destaca que 2025 estuvo marcado por las adversidades climáticas y la lenta reconstrucción tras la dana, los elevados costes de producción, las plagas y enfermedades agrícolas y ganaderas, la competencia desleal de las importaciones procedentes de países terceros, los daños récord de la fauna salvaje, los robos y las políticas europeas que asfixian la rentabilidad de las explotaciones agrarias.

Tras un 2024 históricamente trágico por la dana y la sequía, el año pasado las adversidades climáticas sólo provocaron 150 millones de pérdidas al sector agrario, sobre todo por los numerosos temporales de pedrisco y las lluvias persistentes en diciembre. El año también estuvo condicionado por la lenta reconstrucción: aún queda más del 30% de las parcelas, empresas e infraestructuras agrarias por recuperar su estado previo al temporal. AVA-ASAJA exigió celeridad en la gestión de las ayudas y la puesta en marcha de las infraestructuras hidráulicas que quedó evidente que hacen falta para minimizar el impacto de futuras riadas.

En términos de rentabilidad, los productores perdieron 40 millones porque los precios en origen no permitieron cubrir las mermas de cosecha y los costes de producción. Mientras los gastos aumentaron un 7% en el último año -destacaron los encarecimientos de fertilizantes, fitosanitarios y maquinaria- los precios percibidos descendieron un 1%, según datos del Ministerio de Agricultura hasta septiembre. La asociación resaltó los malos resultados en cítricos, uva para vino y cava, arroz, cebollas, patatas, sandía, algarrobas, olivar, cereales, trufa, porcino, ovino-caprino, cunicultura y apicultura.

AVA-ASAJA criticó decisiones de la Comisión Europea en 2025 que “sacrificaron al sector agrario frente a otras prioridades”, como la propuesta sobre la futura Política Agrícola Común (PAC), que contempló un recorte del 22% de las ayudas; la ampliación del acuerdo con Ucrania, que aumentó un 583% las cuotas sin arancel de la miel; el acuerdo con Estados Unidos, que impuso un arancel del 20% a productos europeos como el aceite, el vino y los frutos secos; los aranceles de China al sector porcino como represalia por los aranceles de la UE a los vehículos eléctricos chinos; y la ratificación del tratado con Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay).

De cara a 2026, las protestas agrarias continuarán para reclamar reciprocidad en las importaciones, simplificación de la burocracia y unas políticas agrarias que garanticen una rentabilidad digna a los productores. La primera de ellas este martes, 20 de enero, en Estrasburgo, convocada por el COPA-COGECA y a la que asiste una delegación valenciana, y el 29 de enero en Valencia, convocada dentro del calendario de protestas conjuntas de ASAJA, COAG y UPA a nivel nacional.