El Servicio de Protección de Cultivos de La Rioja ha constatado en los últimos días un incremento generalizado de las poblaciones de la mosca del olivo (Bactrocera oleae), según el número de adultos capturados en los puntos de control. Hasta ahora, la sequedad ambiental había provocado que la escasa puesta de huevos no llegase a completar el ciclo en muchos casos. Sin embargo, esta subida en las capturas, junto con la previsión de lluvias para esta semana, puede hacer que se incrementen los daños.

Protección de Cultivos recomienda revisar con atención el porcentaje de picada nueva, en especial en los municipios cercanos a los puntos de control de Arnedo, Quel, Préjano, Calahorra, Alfaro, y en el valle del Iregua, donde el número de adultos ha incrementado de manera notable. En caso de realizar un tratamiento fitosanitario, se debe tener muy presente la fecha de recolección prevista y los plazos de seguridad, y se aconseja un tratamiento por parcheo, en los que se usan dosis bajas por hectárea, para controlar adultos antes de que realicen la puesta. Para ello se mezcla un atrayente, como proteína hidrolizada, proteína hidrolizada con urea o fosfato diamónico, con alguno de los insecticidas autorizados.

La mosca del olivo es la plaga más importante en el cultivo del olivo, ya que ataca a los frutos desde que comienza el endurecimiento del hueso hasta su madurez. El daño lo provocan las larvas que, al eclosionar dentro de la oliva, crean galerías que dañan el fruto. La oliva puede acabar cayendo, con la consecuente disminución de producción. Además, sobre el tejido roto pueden instalarse hongos y otros microorganismos que provocan una pérdida de calidad del fruto, haciendo que el aceite obtenido pueda incluso descender de categoría a la hora de su calificación.

Protección de Cultivos aconseja revisar el nivel de picada y aplicar tratamientos por parcheo

Para llevar a cabo una estrategia de lucha adecuada, es conveniente realizar un seguimiento de su ciclo biológico; para ello, se colocan trampas cromotrópicas con atrayente específico situadas en diversas zonas olivareras de La Rioja. Las trampas son visitadas semanalmente por los técnicos de la Sección de Protección de Cultivos para realizar un conteo de los individuos capturados y comprobar el estado fenológico de los olivos.

Pese a la cantidad de métodos de control y de formulados registrados, B. oleae aún llega a producir frecuentes pérdidas económicas. Manuel Ruiz Torres, del Laboratorio de Producción y Sanidad Vegetal de Jaén, presentó en la revista Phytoma una nueva estrategia basada en medidas preventivas para evitar que se incrementen las poblaciones, medidas específicas para reducir las poblaciones y medidas de control de los ataques una vez que se producen.

La nueva estrategia parte del conocimiento de que la mosca del olivo tiene muy poca movilidad, por lo que nace, vive y muere en la misma finca. Esto implica que la población del año siguiente depende directamente de la que quedó al final de la campaña anterior. Por tanto, el control debe centrarse no sólo en combatir los ataques, sino en reducir las poblaciones residentes y prevenir su incremento.

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