La filoxera de la vid (Daktulosphaira vitifoliae) aún no ha llegado a las raíces de las plantas en Canarias, según todas las muestras analizadas hasta la fecha. Los tres únicos positivos en suelo, localizados en Valle de Guerra, no se han confirmado en los contraanálisis.
En ninguna de las 159 muestras de raíz analizadas por el Laboratorio Nacional de Sanidad Vegetal e Higiene del ministerio, en Lugo, hay rastro de filoxera. Y de las muestras de suelo, se han recibido 60 resultados, de los cuales tres han dado positivo, coincidiendo con puntos donde previamente se habían detectado ejemplares en la zona aérea de la planta (hoja). Sin embargo, los análisis de las tres muestras en el Laboratorio de Sanidad Vegetal de la Consejería han arrojado un resultado negativo. “Seguimos trabajando para determinar si nos encontramos ante un falso positivo o ante otra circunstancia que se tendrá que determinar”, explicó a la televisión autonómica Eduardo García, viceconsejero de Sector Primario de Canarias. Elías Marrero, delegado del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias en Santa Cruz de Tenerife, apunta que los positivos en suelo podrían deberse a la caída de hojas donde la plaga ya estaba presente, lo que explicaría los posteriores negativos.
La presencia del pulgón en la raíz principal de la planta provoca inevitablemente la muerte de la planta en un periodo de dos a cinco años después de la infestación. En general, durante el primer año de ataque, la vid no presenta signos externos; en el segundo, las hojas nuevas amarillean y el desarrollo de la cepa se ralentiza; en el tercer año, toda la organización de la vid se ve alterada, las hojas se secan, los brotes apenas se desarrollan y los frutos no maduran; en el cuarto año, si la vid aún se mantiene viva y ha resistido los ataques de otras plagas y enfermedades, muere. En el viñedo, D. vitifoliae se va extendiendo como una mancha de aceite.
La especie Vitis vinifera es extremadamente sensible a los ataques de las formas radicícolas del insecto (la que ataca las raíces finas y genera nódulos y necrosis), mientras que las distintas especies de vid de origen americano y sus híbridos (V. riparia, V. rupestri, V. belandieri) presentan alta resistencia, de ahí su uso como portainjertos.
Hasta la fecha se han llevado a cabo 7.769 prospecciones en hojas, de las cuales 89 cepas en Tenerife contenían el pulgón
Desde la aparición de D. vitifoliae, en verano, se han llevado a cabo 7.769 prospecciones en hojas, de las cuales 89 cepas en Tenerife (el 1,1%) contenían el pulgón (ya eliminados y tratados), frente a 7.680 negativos.
La filoxera se dispersa de manera natural, por tierra de una planta a otra y a través del aire. También se puede transmitir a causa de la actividad humana, con el transporte de material vegetal, frutos frescos, maquinaria o vehículos.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria, Narvay Quintero, junto a Eduardo García y el director general de Agricultura, Juan Ramón Marín, se reunieron a finales de año con representantes de los Consejos Reguladores de las Denominaciones de Origen Protegida (DOP) de Vinos de Canarias y del Cabildo de Tenerife para realizar un seguimiento de los últimos trabajos de control y erradicación de esta plaga desarrollados por el Ejecutivo canario y las corporaciones insulares.
Esta plaga de cuarentena ha marcado la historia de la viticultura mundial. Aunque Canarias permaneció libre durante más de 150 años, el año pasado se confirmaron focos en Tenerife. A finales de agosto, el gobierno autonómico declaró de utilidad pública la lucha contra D. vitifoliae. La norma establece la prohibición total del movimiento de material vegetal de vid en cualquiera de sus formas -plantas, estaquillas, sarmientos, esquejes o patrones-, así como enseres, equipos, maquinaria, cajas o tierra procedente de viñedo. Asimismo, prohíbe el movimiento de uva fresca desde Tenerife, así como desde el ámbito geográfico de cualquier Denominación de Origen Protegida donde se haya detectado la presencia de filoxera (hasta la fecha, Tacoronte-Acentejo).
Además de las restricciones al movimiento vegetal, la orden recoge los procedimientos de actuación sobre el terreno para evitar la propagación de la filoxera mediante el establecimiento de una zona delimitada de quinientos metros alrededor de cada una de las plantas afectadas, así como un perímetro adicional de un kilómetro de radio, en línea con las actuaciones que desde el primer momento han desarrollado sobre el terreno los técnicos de la empresa pública Gestión del Medio Rural (GMR Canarias), en coordinación con el Servicio de Sanidad Vegetal autonómico.
















