La V Jornada Poscosecha de Cítricos, que se celebró el pasado 17 de septiembre en Valencia, reunió a instituciones, centros de investigación, empresas y profesionales para analizar los principales retos de la nueva campaña citrícola y presentar avances aplicados a la calidad, la digitalización, los tratamientos y la bioseguridad. Organizada por el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), AgroBank y Poscosecha.com, la jornada congregó a cerca de quinientos profesionales entre la asistencia presencial y el seguimiento en directo a través de Internet.
El encuentro, moderado por Lluís Palou, investigador de la Unidad de Tecnología Poscosecha del IVIA, comenzó con una apertura institucional en la que participaron Carlos Alberto Campos, director de AgroBank en la Comunitat Valenciana; Alejandro Tena, director del IVIA; Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana; y Alicia Namesny, CEO de Poscosecha.com.
Campos reafirmó el compromiso de AgroBank con el sector agroalimentario y la importancia de facilitar espacios en los que la investigación, las empresas y los profesionales puedan intercambiar conocimiento y analizar conjuntamente los retos de la actividad productiva. Tena destacó la capacidad investigadora del IVIA y su colaboración con el tejido empresarial. Durante su intervención, explicó que el centro había obtenido financiación para siete de los ocho proyectos presentados en la última convocatoria nacional, una tasa de éxito cercana al 90%. También señaló que los contratos de colaboración con empresas habían aumentado alrededor de un 30%.
El conseller valoró la relevancia económica del sector agroalimentario valenciano y recordó que su saldo comercial positivo alcanzó los 2.000 millones de euros durante el primer semestre del año. Barrachina incidió en el papel de la ciencia, la diferenciación y la calidad poscosecha para reforzar la competitividad de la citricultura valenciana en los mercados internacionales. Además, reclamó reciprocidad comercial y la activación de las cláusulas de salvaguarda previstas en los acuerdos comerciales para proteger al sector citrícola valenciano. “No podemos consentir que mientras a nuestros agricultores se les exige la máxima seguridad alimentaria y fitosanitaria, se abran las fronteras de Europa a producciones de terceros países que entran sin cumplir las mismas exigencias que cumplimos aquí. Exigimos las mismas reglas del juego para todos”.

Finalmente, Alicia Namesny señaló la vocación de la jornada de servir como punto de encuentro entre quienes investigan, desarrollan soluciones y trabajan diariamente en la producción y comercialización de cítricos.
Enrique Bellés, de Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana, analizó la evolución comercial del sector citrícola y el contraste entre la reducción de los volúmenes exportados y el mejor comportamiento del valor de las ventas. El ponente advirtió de que una mayor facturación no implica necesariamente una mejora equivalente de la rentabilidad en el campo. Los costes de producción, la estructura de las explotaciones y las necesidades de inversión siguen condicionando el resultado que obtiene el agricultor. Bellés también abordó la competencia de países como Sudáfrica, Marruecos, Turquía y Egipto en el mercado europeo. Ante este escenario, situó la diferenciación, la promoción, el control de costes, la modernización de las explotaciones, la internacionalización y el relevo generacional entre las prioridades del sector.
La calidad de los cítricos comienza a definirse mucho antes de que la fruta llegue al almacén. Francisco José Arenas, director del Centro IFAPA Las Torres, en Sevilla, explicó la investigación que realiza este centro para la citricultura. Entre los aspectos considerados, como la elección del patrón, el diseño de la plantación, el riego, la poda y el manejo del cultivo condicionan su calidad final y su comportamiento durante la poscosecha. Su intervención también abordó el uso de cubiertas, el control biológico y la mecanización como herramientas para responder a la falta de mano de obra, mejorar la eficiencia y adaptar las explotaciones a la producción ecológica y nuevas exigencias productivas.
Por su parte, José María Fontán, director de Innovación de Eurosemillas, presentó el potencial de las nuevas técnicas genómicas y de la innovación varietal para obtener cítricos mejor adaptados a las necesidades de productores, comercializadores y consumidores. Su intervención recordó el desarrollo de variedades como Tango y KINO, seleccionadas por características como el bajo contenido en semillas, la facilidad de pelado, la conservación y la ampliación del calendario comercial entre febrero y mayo.

La inspección de la fruta está evolucionando desde los sistemas convencionales de visión artificial hacia tecnologías capaces de analizar propiedades que no resultan visibles externamente. José Blasco, investigador del IVIA, repasó esta evolución desde las cámaras de color hasta la espectroscopia de infrarrojo cercano, la imagen hiperespectral y la inteligencia artificial. Estas herramientas permiten avanzar en el análisis no destructivo de la calidad interna, detectar alteraciones, determinar el momento óptimo de recolección, estimar la vida útil de la fruta para optimizar destinos e integrar los datos obtenidos en los procesos de decisión.
La digitalización también está transformando los controles realizados cuando la fruta entra en el almacén. Andrea Saadeh, de Hectre, presentó Arc, una herramienta basada en visión artificial que permite analizar en poco tiempo parámetros como el calibre, el color y los defectos externos. Esta solución busca reducir la dependencia de los muestreos manuales, aumentar la cantidad de fruta analizada y proporcionar información desde la recepción para orientar decisiones relacionadas con la clasificación, el almacenamiento y la comercialización.
En esta misma línea, Juan González Pérez, de Aerobotics, presentó TrueFruit Bin Scan, una tecnología que utiliza fotografías tomadas con un teléfono móvil para automatizar el escandallo de los lotes. El sistema permite trabajar con muestras más amplias y generar informes en alrededor de diez minutos. Los resultados pueden utilizarse para respaldar decisiones de recepción, compra, cosecha y planificación comercial.
La eficacia de un tratamiento poscosecha no depende únicamente de seleccionar una materia activa adecuada. También es necesario mantenerla durante todo el proceso dentro de su intervalo óptimo de concentración. Javier Parra, director de I+D+i y del Laboratorio de Citrosol, explicó que los caldos reutilizados en drencher, balsas y sistemas de aplicación en línea están sometidos a variaciones constantes. La absorción por la fruta, la materia orgánica, las condiciones ambientales o los errores de dosificación pueden reducir progresivamente la concentración de fungicidas y desinfectantes. Estas desviaciones pueden provocar pérdidas de eficacia frente al podrido, deteriorar la calidad microbiológica de los caldos y favorecer la selección de poblaciones resistentes cuando los patógenos quedan expuestos a concentraciones subletales.
Parra presentó CATsystem®, un sistema de medición automática in situ que analiza el caldo y realiza las reposiciones necesarias para mantener las materias activas dentro de un rango previamente definido.
La gestión de las resistencias también centró la intervención de Celia Payá, R&D Innovation Lead de DECCO Postharvest. La ponente explicó que la infección por Penicillium comienza en las primeras fases posteriores a la inoculación, por lo que una actuación temprana resulta determinante para limitar su desarrollo. Durante la presentación se expusieron resultados de DECCO Zox, una solución que incorpora azoxistrobin, perteneciente al grupo FRAC 11, a los programas poscosecha de cítricos. Su utilización permite introducir un mecanismo de acción alternativo y diversificar las estrategias de control. Los ensayos mostrados analizaron su eficacia frente a Penicillium digitatum y P. italicum, tanto individualmente como en combinación con otras materias activas. También se abordó su comportamiento en desverdizado, conservación frigorífica y almacenamientos prolongados.
Las condiciones meteorológicas, la presión de plagas y las restricciones sobre el uso de fungicidas de síntesis obligan a reforzar las medidas preventivas desde el campo hasta la conservación. Aroa Corella, directora de Calidad de García Ballester, presentó una estrategia de biocontrol estructurada en cuatro fases. La propuesta combina el tratamiento del agua con ozono, el saneamiento de aljibes, el plasma frío en los túneles de secado y la fotocatálisis en las cámaras frigoríficas. El objetivo es reducir la presión microbiana desde el origen y mantener una actuación continuada durante el proceso poscosecha. La estrategia contempla también su integración con sistemas de nebulización ambiental y el seguimiento de la biocontaminación presente en superficies y en el ambiente.
Vicente Monzó, CEO de UCE Machines, abordó las posibilidades de la micronebulización seca FIP para mejorar la bioseguridad de las instalaciones agroalimentarias. Esta tecnología genera partículas inferiores a una micra capaces de dispersarse de forma homogénea y alcanzar zonas de difícil acceso. La automatización permite programar los tratamientos, supervisar su ejecución y mantener la trazabilidad del proceso, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de las aplicaciones manuales.
El control de las enfermedades poscosecha requiere también explorar mecanismos distintos a los empleados por los fungicidas convencionales. Luis González Candelas, investigador científico del IATA-CSIC, presentó una línea experimental basada en el secuestro de metales necesarios para el desarrollo de los hongos patógenos. Los estudios expuestos analizaron el efecto de la 1,10-fenantrolina frente a Penicillium digitatum y P. italicum. Los resultados mostraron actividad antifúngica y un posible efecto curativo cuando el tratamiento se aplicó 24 horas después de la inoculación. La investigación continúa con la evaluación de otros agentes quelantes y con el estudio de su comportamiento, seguridad y posible aplicación en condiciones comerciales.
María Luisa Castelló, profesora de la UPV y contraparte, junto con el Prof. Salvador López Galarza, de SPE3 en el Curso de Tecnología Poscosecha que se realiza en esta universidad, presentó la décima edición de esta formación, que se celebrará en 2027. El programa contará con 48 horas de formación y combinará fundamentos de la poscosecha, cultivos mediterráneos y aplicaciones industriales. Podrá seguirse de manera presencial y on line y mantendrá su orientación hacia profesionales, técnicos, investigadores y estudiantes relacionados con el sector.
















