Desde su hallazgo en diciembre de 2012, la población de Drosophila suzukii ha experimentado un aumento en la campaña 2014 con respecto a la 2013. Las condiciones ambientales de Huelva y la disponibilidad de alimento ofrecen a este díptero un buen entorno para su desarrollo durante prácticamente todo el año. La fruta picada se ha registrado hasta ahora en primavera y otoño, fundamentalmente en frambuesa, y de forma puntual en arándanos y mora, si bien, en muchos casos, no se ha traducido en una pérdida por parte del agricultor. La limpieza de las fincas, las prácticas culturales y la cadena de frío tras la recolección son herramientas de control fundamentales, aunque por si solas resultan insuficientes cuando las condiciones ambientales son favorables para el desarrollo de esta mosca.

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